El concejal de Bogotá Rolando González generó una fuerte polémica al calificar como “therian” al secretario de Integración Social, Roberto Angulo, en publicaciones realizadas en sus cuentas oficiales de redes sociales, poco después de la sesión del 13 de marzo en la Comisión Primera del Concejo, dedicada al Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial. La publicación surgió como respuesta a un video en el que se observa a Angulo e Isabel Segovia sonriendo durante la exposición de madres de niños con discapacidad, quienes demandaban explicaciones sobre el cierre de las Aulas de Apoyo Pedagógico.
El incidente se enmarca en un debate más amplio sobre los límites del lenguaje en el control político, donde la concejal Quena Ribadeneira había señalado previamente que Angulo utilizó términos como “roedores” y “eugenésicos” hacia los controladores políticos, acusación que el secretario negó rotundamente, aclarando que sus palabras iban dirigidas a integrantes del gobierno anterior. González justificó su expresión como una reacción a la actitud de la administración distrital, aunque reconoció que se trató de expresiones despectivas, mientras Angulo minimizó la controversia describiéndola como “liliputiense”.
Reacciones cruzadas en el Concejo
La controversia ha avivado discusiones sobre el respeto en las interacciones entre concejales y funcionarios distritales, especialmente en temas sensibles como el cierre de aulas especializadas para niños con discapacidad. El término “therian”, empleado por González, se refiere a personas que se identifican o asocian con características animales, lo que ha sido interpretado como una ofensa personal que desvirtúa el debate público.
“Ese tipo de ofensas le restan altura a la discusión”
Roberto Angulo, secretario de Integración Social
“Ahora resulta que los funcionarios de la administración distrital son quienes nos califican los debates”
Rolando González, concejal de Bogotá
“El control político siempre será válido, pero debe darse en el marco del respeto y de las palabras amables entre unos y otros”
Gustavo Quintero, secretario de Gobierno
Este intercambio pone de manifiesto las tensiones en el Concejo de Bogotá, donde el control político sobre políticas sociales choca con la necesidad de un lenguaje respetuoso, dejando en el centro las preocupaciones de las familias afectadas por el cierre de las Aulas de Apoyo Pedagógico y cuestionando los estándares éticos en las redes sociales de los representantes públicos.











