Julián Eduardo Cifuentes confesó ser el autor material del asesinato del padre Darío Valencia Uribe, capellán de la catedral de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Pereira, crimen ocurrido el 25 de abril de 2024 durante una supuesta compraventa de una camioneta valorada en 30 millones de pesos. El responsable atacó por la espalda al sacerdote con cuatro disparos, ocultó el cuerpo en un barranco de 30 metros de profundidad en una zona boscosa cerca de Viterbo, en Caldas, y huyó a Francia un día después del hecho. Tras su confesión voluntaria ante autoridades francesas, que reveló la ubicación exacta del cadáver, fue extraditado el 20 de noviembre de 2025 y condenado a 27 años de prisión en Colombia, cerrando un caso que conmocionó al Eje Cafetero.
El cuerpo del sacerdote fue hallado el 20 de septiembre de 2024 en un área de difícil acceso, específicamente en la entrada derecha antes del peaje de Viterbo, a 150 metros de una gasolinera, pasando una segunda casa abandonada, 700 metros junto a una tubería a la izquierda y luego 100 metros hacia un barranco a la derecha, cerca de una cruz en la Vereda La Cascada, Patio Bonito, Belalcázar, Caldas. Cifuentes lavó el vehículo involucrado en una gasolinera de Viterbo usando guantes azules y lo dejó en un parqueadero, donde las autoridades encontraron en su interior un arma de fuego, una traumática y una navaja.
Confesión ante el juez y cooperación internacional
Durante el proceso judicial, Cifuentes admitió su culpabilidad con detalles precisos sobre el ocultamiento del cuerpo, lo que facilitó su recuperación tras meses de intensa búsqueda. La investigación, liderada por la Policía Metropolitana de Pereira y el Bloque de Búsqueda, contó con la crucial cooperación entre Colombia y Francia, permitiendo la extradición y el esclarecimiento total del homicidio reportado inicialmente como desaparición.
«Sí, señor juez, soy el autor del homicidio del sacerdote Darío Valencia Uribe. La ubicación completa de donde se encuentra el cuerpo es compleja porque la zona es muy complicada. Puedo dar indicación para dar el lugar exacto; la otra solución sería que yo mismo puedo indicar el lugar. Pero soy culpable».
Julián Eduardo Cifuentes
«Como ser humano, todos tenemos nuestros pecados por encima de la cabeza, pero yo soy el autor material de los hechos perseguidos».
Julián Eduardo Cifuentes
«La muerte del sacerdote requirió de un trabajo investigativo muy importante, pero se hicieron todos los esfuerzos para lograr el esclarecimiento, como efectivamente ocurrió».
Óscar Ochoa, coronel, comandante de la Policía Metropolitana de Pereira y del Bloque de Búsqueda
Este cierre impactante representa un triunfo para la justicia en el Eje Cafetero, donde la desaparición del padre Valencia Uribe generó consternación entre fieles y autoridades, destacando la efectividad de la colaboración internacional en la lucha contra el crimen.











