El juez penal del circuito de Pereira condenó a Julián Eduardo Cifuentes Gómez a 27 años y 9 días de prisión por el homicidio agravado del sacerdote Darío Valencia Uribe, párroco de la iglesia Perpetuo Socorro en esa ciudad. Además, se le imputaron cargos por fabricación, tráfico y porte ilegal de armas de fuego, así como destrucción de elemento material probatorio. El crimen ocurrió el 25 de abril de 2024, cuando Cifuentes citó al sacerdote para concretar la transacción de una camioneta valorada en 30 millones de pesos, pero terminó disparándole en repetidas ocasiones.
Tras el asesinato, Cifuentes huyó el 29 de abril de 2024 y arrojó el cuerpo en una zona rural de Belalcázar, en Caldas, donde fue hallado en septiembre del mismo año. Para eliminar evidencias, lavó el vehículo en el lavadero Las Palmas, donde testigos notaron su actitud sospechosa. En el automóvil se encontraron tres vainillas percutidas, una navaja verde y dos armas de fuego, junto con manchas de sangre que sirvieron como prueba clave en la investigación.
Investigación y captura internacional
La Fiscalía General de la Nación, junto al Cuerpo Técnico de Investigación y el Gaula de la Policía Nacional, lideró las pesquisas que culminaron con la captura de Cifuentes en Francia mediante una notificación roja de Interpol, seguida de su extradición a Colombia. Ya en territorio nacional, fue arrestado en Bogotá en noviembre de 2025. Durante el proceso judicial, el condenado aceptó su responsabilidad mediante un preacuerdo con la Fiscalía, lo que fue homologado por el juez en la audiencia del 16 de marzo de 2026.
Actualmente, Julián Eduardo Cifuentes Gómez permanece privado de la libertad en un centro carcelario, cerrando así un caso que conmocionó a la región por la brutalidad contra un líder religioso en Pereira y sus alrededores en Caldas.











