Conductor escapa segundos antes de que fachada destruya su auto en Pereira

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El conductor de plataformas Jhon Ortiz vivió segundos de terror que cambiaron su vida para siempre el pasado lunes 10 de agosto, cuando un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Pereira. En el centro de la ciudad, mientras recogía a un pasajero, el fuerte sismo provocó el colapso de la fachada de un edificio que cayó directamente sobre su vehículo, destruyéndolo por completo. Ortiz logró escapar junto con su pasajero apenas instantes antes de que el muro los sepultara, en una acción que él mismo califica como un milagro.

De acuerdo con el testimonio del conductor, el tiempo de reacción fue de aproximadamente doce segundos, un lapso que resultó crucial para salvar su vida y la de la persona que viajaba con él. «Fueron segundos difíciles porque estaba recogiendo un pasajero y llegó el momento en el que empezó a temblar muy fuerte», relató Ortiz al diario El Tiempo. En medio del caos, el conductor instó a su pasajero a bajarse del vehículo, y ambos lograron ponerse a salvo justo cuando la estructura se derrumbaba. Una cámara de seguridad captó el momento exacto del incidente, que se ha viralizado en redes sociales.

El relato de un milagro en medio de la tragedia

Las imágenes del sismo muestran cómo la ciudad quedó sumida en el pánico. «Miro a mi alrededor y había una nube de humo; por donde mirara había pedazos de edificio en el piso. La gente obviamente estaba en shock, corriendo y gritando. Era muy angustiante estar ahí en ese momento», recordó Ortiz, quien aún no termina de asimilar lo sucedido. El terremoto, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó, dejó un saldo devastador en toda la región. Según el último informe de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), se registraron 304 personas fallecidas y 4.548 heridos, mientras que múltiples estructuras colapsaron en Pereira y otras ciudades del Eje Cafetero.

«Es la primera vez que paso por algo de esto. Estoy convencido de que fue un milagro porque fueron como 12 segundos para reaccionar. Gracias a Dios tomé la decisión de bajarme y decirle al compañero que se bajara»

Jhon Ortiz, conductor de plataformas, al periodista Juan Ortiz

El vehículo de Ortiz, un automóvil que aún estaba pagando, quedó irreconocible. Un Renault Logan que estaba estacionado detrás también sufrió graves daños, partido en dos, aunque sus ocupantes lograron escapar. Un motociclista, por su parte, perdió su moto aplastada por una columna. Para el conductor, la pérdida de su herramienta de trabajo representa un golpe económico severo. «No es fácil trabajar tan duro y ver todo así. De eso depende mi trabajo. Estoy tratando de reunir plata con familiares y amigos, pero no es nada barato. Todo el total sería como 7 millones de pesos de latonería y pintura. Cosas eléctricas y otras cosas serían adicionales. Yo todavía estaba pagando el carro», explicó Ortiz con la voz quebrada.

Las secuelas del sismo y la lucha por recuperarse

Mientras la ciudad intenta reponerse de la catástrofe, Jhon Ortiz enfrenta una dura realidad: reunir los aproximadamente 7 millones de pesos que cuesta solo la latonería y pintura, sin contar los daños eléctricos y otros componentes. El conductor, que depende de su vehículo para generar ingresos, ha recibido apoyo de familiares y amigos, pero el monto sigue siendo una carga difícil de asumir. El sismo del 10 de agosto no solo dejó pérdidas humanas y materiales incalculables, sino que también puso a prueba la resiliencia de miles de personas como Ortiz, que en cuestión de segundos lo perdieron todo, pero al menos conservan la vida.

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