La confianza del consumidor en Colombia experimentó una caída pronunciada al terreno negativo de -6,2 por ciento durante las primeras tres semanas de enero de 2026, según los resultados parciales del Indicador de Confianza Davivienda, a pesar del significativo aumento del 23,7 por ciento en el salario mínimo decretado para este año, uno de los incrementos más altos de las últimas décadas. Este deterioro refleja un mayor pesimismo en las expectativas de los hogares y en la percepción de la situación económica del país, que pasó de 3,8 por ciento en noviembre de 2025 a solo 1,1 por ciento en diciembre, marcando el nivel más bajo desde septiembre de 2024.
El indicador, elaborado por el equipo de Estudios Económicos del Grupo Bolívar y alineado con mediciones como el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de Fedesarrollo, muestra una tendencia descendente que inició al cierre de 2025, con variaciones de -1,9 por ciento en noviembre y -3,9 por ciento en diciembre, para profundizarse en el arranque de este año. Entre las cifras destacadas, la disposición de los hogares a endeudarse se situó en 22,2 por ciento, mientras que un 25,5 por ciento de los encuestados percibió un empeoramiento en la confianza, superando al 21,5 por ciento que reportó mejoras. En contraste, el ICC de Fedesarrollo registró un repunte a 19,9 por ciento al final de 2025, con un avance de 2,9 puntos porcentuales frente a noviembre y 15,3 puntos respecto al trimestre anterior, evidenciando divergencias entre los indicadores.
Efectos colaterales del alza salarial generan incertidumbre
El aumento del salario mínimo, aunque eleva el ingreso nominal para millones de trabajadores, genera presiones colaterales en los costos empresariales, los precios de bienes y servicios, el empleo formal y la informalidad, lo que anticipa un enfriamiento en el consumo ante la sensibilidad a los ajustes inflacionarios y la incertidumbre laboral. El arranque de 2026 presenta señales mixtas, con mayores ingresos para algunos sectores pero dudas persistentes sobre la sostenibilidad económica, en un contexto donde la debilidad al cierre del año pasado ya señalaba este posible deterioro.
“El impacto neto puede ser negativo”
Andrés Langebaek, director de Estudios Económicos del Grupo Bolívar
“en los próximos meses el seguimiento de la confianza del consumidor será una variable de mucho interés para determinar si los efectos netos son positivos o negativos”
Andrés Langebaek, director de Estudios Económicos del Grupo Bolívar
Estos resultados preliminares del Indicador de Confianza Davivienda subrayan la necesidad de monitorear de cerca la evolución del consumo en Colombia, donde las expectativas inflacionarias y las dinámicas laborales podrían definir si el impulso salarial se traduce en un crecimiento sostenido o en un freno temporal a la recuperación económica.















