El vuelo NSE 8849 de Satena, que cubría la ruta entre Cúcuta y Ocaña, se accidentó el 28 de enero en la zona rural de La Playa de Belén, vereda Curasica, dejando un saldo trágico de 15 víctimas fatales, entre ellas el representante a la Cámara por Norte de Santander, Diógenes Quintero Amaya. La aeronave Beechcraft 1900, con matrícula HK4709, despegó del aeropuerto de Cúcuta a las 11:42 a.m. y perdió contacto con la torre de control a las 11:54 a.m., cuando se esperaba su aterrizaje en Ocaña a las 12:05 p.m. No hubo sobrevivientes entre los 13 pasajeros y los dos tripulantes a bordo. Quintero, de 36 años y nacido en Agua Blanca, Hacarí, casi no aborda el vuelo debido a una reunión en Cúcuta que se prolongó más de lo previsto.
Entre las víctimas se encontraban también Natalia Acosta, asistente del congresista; Carlos Salcedo, candidato a una curul de paz; y Juan Pacheco Mejía, exconcejal de Ocaña. El hallazgo de la nave fue reportado inicialmente por el presidente de la junta de acción comunal de la vereda Curasica, lo que activó de inmediato el operativo de rescate. Autoridades como la Aeronáutica Civil y la Fuerza Aeroespacial Colombiana lideran la investigación de las causas del siniestro, mientras revisan videos y fotos tomadas a bordo por los pasajeros.
Legado de Diógenes Quintero en el Catatumbo
Diógenes Quintero Amaya ocupaba una curul de paz para el Catatumbo gracias a la Asociación de Familias Desplazadas de Hacarí. Abogado con especialización en derecho administrativo, había sido personero de Hacarí en 2012 y defensor regional del Pueblo en Ocaña. Su agenda se centraba en los derechos de las víctimas, el desarrollo rural y la implementación del Acuerdo de Paz. En las elecciones de 2022 obtuvo 5.742 votos y se preparaba para postularse a una curul en la Cámara ordinaria con el aval del Partido de la U.
“Elevamos una voz de solidaridad, honrando el legado de quienes hoy parten. Paz en sus tumbas”
Partido de la U
El accidente ha generado conmoción en la clase política y las comunidades del Catatumbo, regiones marcadas por la violencia y el desplazamiento. Satena, por su parte, activó protocolos de atención humanitaria para las familias afectadas, en medio de un país que lamenta la pérdida de líderes comprometidos con la paz y el progreso rural.















