El Congreso colombiano atraviesa su cuatrienio más complejo en términos de productividad legislativa entre 2022 y 2026, según un informe de la firma Orza que evaluó la capacidad de los parlamentarios para convertir iniciativas en ley. El estudio, elaborado a partir del seguimiento de 8.126 gacetas del Congreso, revela una drástica caída en la tasa de aprobación de proyectos de origen legislativo: del 18,2 por ciento en el primer bienio se desplomó al 1,4 por ciento en el periodo 2025-2026, evidenciando las crecientes dificultades para alcanzar consensos en un escenario marcado por la fragmentación y la polarización política.
Los congresistas más productivos
El informe identificó a los legisladores con mayor capacidad para sacar adelante sus proyectos. Alfredo Deluque, del Partido de la U, y Fabián Díaz, del Partido Verde, encabezan la lista con once leyes aprobadas cada uno durante el cuatrienio. Muy cerca se ubican Angélica Lozano, también del Partido Verde; Lorena Ríos, de Colombia Justa Libres, y Nadya Blel, del Partido Conservador, con diez leyes cada una. Mientras tanto, Andrea Padilla, Julio Elías Vidal, del Partido de la U, y Nicolás Echeverry, del Partido Conservador, lograron ocho leyes cada uno. El análisis no solo consideró la autoría de las iniciativas, sino también el rol como ponentes, reflejando la capacidad de negociación y construcción de acuerdos como factores determinantes, más allá de la calidad técnica de los proyectos.
Control político y deliberación
Más allá de la producción legislativa, el informe destaca que la función de control político fue especialmente activa. Durante el cuatrienio se realizaron 209 debates de control político, 306 audiencias públicas y se promovieron 13 mociones de censura. La firma Orza subrayó que esta distribución muestra que la función de control fue más amplia que la confrontación directa con ministros. “También funcionó como espacio de deliberación pública, producción de información técnica y posicionamiento político”, señaló la firma autora del informe. Además, el Ministerio de Hacienda fue la entidad más citada por el Congreso, evidenciando el foco en el presupuesto y la financiación de las reformas como ejes centrales del debate parlamentario.
«Esta distribución muestra que la función de control fue más amplia que la confrontación directa con ministros. También funcionó como espacio de deliberación pública, producción de información técnica y posicionamiento político»
Orza, firma autora del informe
El estudio de Orza deja en evidencia la paradoja de un Congreso que, pese a mantener una intensa actividad en control político y audiencias, ve reducida drásticamente su capacidad de producir leyes. La tendencia refleja un entorno donde la polarización y la fragmentación partidista dificultan los acuerdos necesarios para convertir iniciativas en norma, un desafío que marcará el cierre del actual cuatrienio legislativo.












