El Congreso de la República de Colombia, profundamente fracturado tras las elecciones legislativas del 8 de marzo que no arrojaron una mayoría clara, condicionará la gobernabilidad del próximo periodo presidencial 2026-2030 a intensas negociaciones con partidos tradicionales, según un detallado análisis publicado por la revista Cambio. En un escenario de alta fragmentación, con 285 curules en juego distribuidas en 103 del Senado y 182 de la Cámara de Representantes, ningún bloque político alcanzó la mayoría absoluta requerida de 52 senadores, lo que obliga a la construcción de coaliciones amplias e incluso pactos individuales con parlamentarios para avanzar reformas y garantizar estabilidad.
Los bloques más fuertes emergieron como el Pacto Histórico y el Centro Democrático, seguidos por partidos tradicionales como el Liberal y el Conservador, junto a otros grupos como La U, Cambio Radical, Alianza por Colombia y ¡Ahora Colombia!. Esta distribución de fuerzas deja a los aspirantes presidenciales para 2026, entre los que se inscribieron ocho fórmulas antes del cierre oficial, incluyendo a Iván Cepeda y Aida Quilcué por el Pacto Histórico, Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo por Firmes por la Patria, así como Paloma Valencia, Claudia López, Sergio Fajardo y Roy Barreras, en una posición precaria para impulsar agendas transformadoras sin alianzas estratégicas.
Expertos advierten sobre un presidencialismo de coaliciones fragmentado
El análisis de Cambio resalta cómo la victoria parcial del Pacto Histórico y el Centro Democrático en las urnas no traduce en dominio absoluto, posicionando a los partidos tradicionales como árbitros clave en la ecuación de poder. La experiencia del actual mandato de Gustavo Petro ilustra este desafío: su coalición inicial se desintegró rápidamente, obligándolo a recurrir a negociaciones individuales y la conocida ‘mermelada’ política para sobrevivir, en medio de escándalos como el de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) que han erosionado la estabilidad.
«Hay dos fuerzas políticas claramente definidas y robustas: el Pacto Histórico y el Centro Democrático».
«A pesar de un claro fortalecimiento del Pacto Histórico y del Centro Democrático en el Congreso de la República, sigue habiendo un número muy importante de partidos tradicionales cuya lógica se parece más a la de organizaciones clientelares que a la de partidos ideológicos».
Gabriel Cifuentes, analista
Politólogos como Gonzalo Araujo describen este panorama como la consolidación de un «presidencialismo de coaliciones con alta fragmentación política», mientras que María Jimena Escandón García advierte que «el próximo presidente, cualquiera que sea, no tendrá la posibilidad de sacar adelante fácilmente una agenda reformista». Escándalos recientes, como las detenciones de expresidentes del Senado y la Cámara por corrupción en fondos y compra de votos, agravan la inestabilidad y subrayan la urgencia de pactos sólidos para la legislatura venidera.
«Hemos consolidado en Colombia un modelo conocido como presidencialismo de coaliciones con alta fragmentación política».
Gonzalo Araujo, politólogo
«El próximo presidente, cualquiera que sea, no tendrá la posibilidad de sacar adelante fácilmente una agenda reformista».
María Jimena Escandón García
En resumen, el Congreso electo el 8 de marzo impone a los candidatos de 2026 la necesidad de tejer alianzas con los tradicionales para navegar un entorno de clientelismo y fragmentación, donde la ausencia de mayorías absolutas redefine las reglas del juego político colombiano hacia un futuro de negociaciones inevitables.











