La Contraloría General de la República encendió las alarmas al emitir una alerta por alto riesgo de desabastecimiento de agua potable y energía eléctrica en Colombia, ante la inminente llegada de un fenómeno de El Niño de alta intensidad. El organismo de control exigió al Gobierno nacional decisiones inmediatas, luego de que la probabilidad de ocurrencia del fenómeno climático aumentara del 62% al 82% para el periodo de mayo a julio de 2026. La advertencia, difundida mediante un comunicado público, detalla que la combinación de factores como el incremento de temperaturas extremas, el descenso en los niveles de embalses y ríos, y el agravamiento de la sequía comprometen servicios esenciales y la economía nacional.
El sistema eléctrico colombiano depende entre un 65% y un 70% de hidroeléctricas, lo que lo hace especialmente vulnerable a períodos de sequía. Según el reporte de la Contraloría, el nivel agregado de los 23 embalses principales se sitúa en 71,35%, muy por debajo del umbral mínimo de seguridad del 80%. Diez de esos embalses registran niveles inferiores al 70% de llenado, una situación crítica que se agrava con la proyección de un déficit de suministro de gas natural para 2026, estimado en cerca de 200 millones de pies cúbicos diarios, equivalente a aproximadamente el 20% de la demanda nacional. Actualmente, las importaciones de gas cubren alrededor del 21% del consumo interno, un recurso que encarece la generación eléctrica.
Deuda millonaria y proyectos estancados
Uno de los puntos más alarmantes del informe es la deuda del Gobierno nacional con los actores del sector eléctrico, cifrada en 8,2 billones de pesos. La Contraloría advierte que esta situación afecta enormemente la capacidad financiera de las empresas del sector para responder ante una emergencia. A esto se suma el retraso en la ejecución de nuevos proyectos energéticos: de los 4.475 megavatios (MW) proyectados para 2026, solo 291 MW están operativos, es decir, apenas el 6,5% de la meta. En los últimos seis años, la capacidad energética incorporada ha alcanzado solo el 28% de lo previsto.
«La combinación de un fenómeno de El Niño de intensidad alta o muy alta, más el actual déficit de energía eléctrica en firme, más los retrasos en la ejecución y entrada en operación de proyectos de generación y más la elevada deuda del Gobierno nacional con los actores del sector eléctrico del país, estimada en $8,2 billones, sin duda va a configurar una crisis severa y de carácter estructural al sistema eléctrico del país», señala la Contraloría General de la República.
Contraloría General de la República
Las temperaturas récord ya se han registrado en varias regiones del país: Valledupar alcanzó 38,4 grados Celsius (101,12 grados Fahrenheit) y Santa Marta 37,2 grados Celsius (98,96 grados Fahrenheit), evidenciando la intensidad del fenómeno climático. La Contraloría también señaló la incertidumbre jurídica generada por decretos que permiten a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) modificar licencias ambientales o exigir manejo operativo en embalses, y recordó que, en el caso de Hidroituango, se mantiene la obligación de igualar el caudal aguas abajo al caudal de entrada durante el estiaje, lo que limita el aumento de reservas.
Llamado urgente a la acción
Frente a este panorama, el ente de control solicita que los instrumentos regulatorios puedan ser revisados al menos «mientras duran los efectos» del fenómeno. Además, recomienda fortalecer el monitoreo hidrometeorológico, acelerar proyectos de energía renovable, optimizar la gestión de embalses y coordinar acciones entre autoridades nacionales y territoriales. «Es urgente la adopción de acciones integrales prontas y eficaces por parte del Gobierno Nacional y de las autoridades territoriales», concluyó la Contraloría, en un llamado que, de no ser atendido, podría derivar en una crisis sin precedentes para el suministro de agua y energía en el país.












