La Contraloría de Bogotá confirmó el deterioro de la grama del estadio Nemesio Camacho El Campín luego de los dos conciertos que la banda BTS ofreció los días 2 y 3 de octubre, cuando más de 50.000 personas asistieron por jornada. En una inspección realizada durante la semana del 5 al 7 de octubre, los equipos técnicos de las direcciones de Reacción Inmediata y de Cultura, Recreación y Deporte evidenciaron zonas empantanadas y un desgaste significativo en la superficie de juego, producto del pisoteo masivo y de las fuertes lluvias que han azotado a la capital colombiana.
La situación se hizo visible a través de fotografías que circularon en redes sociales tras el desmontaje de la tarima, donde se apreciaba un terreno con sectores hundidos y barro expuesto. Las precipitaciones de los últimos días agravaron el cuadro, generando charcos que pusieron en riesgo la práctica deportiva. Ante este escenario, la administración distrital activó un tratamiento integral que comenzó a ejecutarse desde el 6 de octubre, con el propósito de recuperar el césped antes de los próximos compromisos del fútbol profesional colombiano.
Un plan de recuperación con acompañamiento técnico
Los trabajos, que están a cargo de la firma Equiver, incluyen descompactación del suelo, aireación profunda, fertilización y la reposición de grama en los sectores más afectados. Todo el proceso cuenta con la asesoría de expertos agronómicos especializados en campos deportivos, quienes supervisan que la cobertura vegetal se fortalezca adecuadamente. La empresa Sencia, responsable del mantenimiento del escenario, comunicó que el cronograma de partidos, conciertos y demás eventos previstos en el estadio continúa desarrollándose con normalidad, pese a los trabajos de recuperación.
La urgencia de las labores radica en los compromisos deportivos que se avecinan. El próximo 13 de octubre, Millonarios recibirá al Once Caldas, mientras que el 14 de octubre Santa Fe hará lo propio ante Jaguares FC. Ambos encuentros exigen un terreno de juego en óptimas condiciones, por lo que el plan de intervención busca acelerar los tiempos de recuperación de la gramilla. Adicionalmente, se destinaron cinco canchas de grama natural como reserva estratégica de material vegetal, con el fin de disponer de parches de césped para futuros reemplazos durante los ciclos de mantenimiento que demanda este tipo de superficies.
La Contraloría distrital, por su parte, anunció que hará seguimiento a las obras de restauración para verificar que se cumplan los estándares técnicos necesarios y que el estado del terreno no vuelva a comprometer la programación deportiva de la ciudad. Mientras tanto, la incógnita sobre el impacto real de los conciertos masivos en los estadios de fútbol vuelve a quedar en el centro del debate público, en una capital que busca equilibrar la agenda de espectáculos con la preservación de sus escenarios deportivos.










