Contratos en el fútbol femenino colombiano: entre «avances» y asignaturas pendientes

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Por VANESA CANTILLO MEZA* (Tomado de www.ffcolombia.site)

El fútbol femenino en Colombia ha experimentado una evolución notable en materia contractual durante los últimos dos años, aunque los desafíos estructurales siguen siendo significativos. Los informes de ACOLFUTPRO durante el 2023 y 2024 revelan progresos, pero también exponen las persistentes desigualdades frente al fútbol masculino. Con la reciente designación de Carlos Mario Zuluaga como presidente de la Dimayor, surge un nuevo escenario de expectativas para consolidar los avances y corregir las inequidades que aún subsisten.

2023: Mejoras en formalización con limitaciones evidentes

La temporada 2023, desarrollada entre el 4 de febrero y el 30 de junio con la participación de 17 equipos (campeón: Independiente Santa Fe), mostró avances significativos: el 59% de los clubes (10 de 17) formalizó contratos con el 100% de sus plantillas, superando el 41% registrado en 2022. Sin embargo, la norma que exige un mínimo de 15 jugadoras con contrato laboral, la cual no existe en la liga masculina, evidenció un trato diferenciado que sigue siendo injustificado.

De las 437 futbolistas inscritas, 370 (85%) contaron con contrato profesional, mientras que las restantes recibieron únicamente auxilios económicos. En cuanto a la duración de los vínculos laborales, solo el Deportivo Independiente Medellín y los equipos clasificados a la Conmebol Libertadores Femenina extendieron sus contratos hasta diciembre. Los demás clubes establecieron fechas de terminación entre mayo y noviembre, condicionando la estabilidad laboral de las jugadoras a su rendimiento deportivo.

Santa Fe, campeón 2023
Foto tomada de internet: Santa Fe campeón 2023

2024: Progresos y persistentes desigualdades

Para la edición 2024, desarrollada entre el 16 de febrero y el 16 de agosto (campeón: Deportivo Cali) con 15 equipos participantes, se mantuvo el número de clubes que firmaron contratos al 100 % de su plantilla, aunque el porcentaje es del 67% de los clubes (10 de 15) es importante destacar que el número de clubes participantes se redujo, lo que aumenta la cifra porcentualmente pero el numero de clubes es el mismo. Se destacan seis equipos (América de Cali, Deportivo Cali, Llaneros, Independiente Medellín, Atlético Nacional y Santa Fe) que establecieron contratos con vigencia hasta diciembre, demostrando un compromiso con la continuidad de sus procesos deportivos.

No obstante, persisten situaciones preocupantes: tanto el Cúcuta Deportivo como el Deportivo Pasto se limitaron a cumplir con el mínimo regulatorio de 15 contratos, mientras que Millonarios, Junior, Alianza y Deportivo Pereira fijaron terminaciones contractuales entre agosto y octubre, dejando a las jugadoras sin vínculo laboral durante buena parte del año. A esto se suma que tres clubes (Cúcuta, Alianza y Pasto) volvieron a presentar retrasos en los pagos salariales, una práctica recurrente que vulnera los derechos laborales más básicos de las futbolistas.

Deportivo Cali, campeón 2024
Foto tomada de internet: Deportivo Cali campeón 2024

El marco regulatorio y su aplicación desigual

La Resolución 2798 de la FCF establece los requisitos básicos para los contratos laborales en el fútbol, aplicables teóricamente por igual a hombres y mujeres. Sin embargo, en la práctica se evidencian profundas disparidades:

  • Mientras la liga masculina cuenta con dos torneos anuales, el femenino se limita a una competencia de apenas cuatro meses (para 2025 sería de 7 meses).
  • Los contratos en el fútbol femenino suelen estar atados a la duración del torneo, vulnerando el principio de continuidad laboral
  • Los salarios, en su mayoría equivalentes al mínimo legal, no guardan proporción con la dedicación exigida.

Reflexión final: El camino hacia 2025

Los datos no reflejan avances reales, la brecha con el fútbol masculino sigue siendo inaceptable. Para el 2025 se requieren acciones concretas, se busca la profesionalización total de las plantillas, establecer contratos de duración anual como norma obligatoria y procurar implementar sanciones efectivas a los clubes que incumplan sus obligaciones laborales.

El fútbol femenino colombiano ha demostrado su potencial deportivo y su capacidad de crecimiento. Ahora corresponde a las instituciones garantizar las condiciones para que este desarrollo sea sostenible y equitativo. Con la nueva dirigencia de la Dimayor, se espera que haya una oportunidad de transformar las buenas intenciones en realidades tangibles. Las futbolistas colombianas merecen más que migajas de profesionalismo; exigen derechos laborales plenos y condiciones dignas para ejercer su profesión.

Fuente: Informes de Liga Femenina – Acolfutpro.

*Estudiante de último semestre de derecho, experiencia de 7 años en el campo del periodismo deportivo enfocado en los deportes femeninos especialmente el fútbol.

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