En el corazón de la provincia de Occidente de Boyacá, a 133 kilómetros de Tunja, se encuentra Coper, un municipio que empieza a revelarse como una joya oculta del departamento gracias a su impresionante oferta natural. Según el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr Boyacá), esta localidad, fundada el 23 de noviembre de 1776, posee aproximadamente 18 cascadas distribuidas en su zona rural, un atractivo que, sumado a su vocación ecoturística y a su diversidad productiva, la consolidan como un destino potencial para los amantes de la naturaleza y la aventura.
El territorio que hoy ocupa Coper fue habitado originalmente por los muzos, una etnia perteneciente a la familia caribe, mucho antes de la llegada de los españoles. Con una extensión de 202 kilómetros cuadrados, el municipio se caracteriza por una geografía privilegiada que abarca tres pisos térmicos: 171 kilómetros cuadrados de clima caliente, 17 de clima templado y 14 de clima frío. Esta variedad altitudinal no solo configura paisajes diversos, sino que es la base de una economía agrícola y pecuaria que posiciona a la región como un referente productivo en el departamento.
Un paraíso natural por descubrir
El principal atractivo de Coper reside en su entorno natural. Las aproximadamente 18 cascadas que salpican su geografía rural se convierten en el epicentro de un turismo de naturaleza que busca experiencias auténticas. A este escenario se suman el mirador de Alto de la Virgen, un punto elevado desde el cual se contempla el valle, y la laguna Don Pedro, un espejo de agua que invita a la contemplación y al avistamiento de aves, una actividad que gana adeptos entre los visitantes. Para completar la oferta, la piscina municipal ofrece un espacio de recreación para los turistas que desean integrarse con la comunidad local.
La riqueza de Coper no se limita a sus paisajes. La actividad económica del municipio es un reflejo de su diversidad climática. En sus tierras cálidas prosperan cultivos de naranja, mandarina, limón y cacao, mientras que el café y la caña de azúcar se adaptan a las zonas medias, y en los terrenos más frescos crecen el plátano, la yuca, el maíz, el fríjol y el aguacate, sin olvidar la exótica producción de mangostinos. Esta pujanza agrícola se complementa con una destacada actividad pecuaria: Coper es el principal productor de ganado vacuno de la provincia, una condición que se evidencia en su feria mensual de ganado, junto con la cría de equinos, porcinos, peces, pollos de engorde y gallinas ponedoras.
Tradición, festividad y sabor
La identidad de Coper se celebra durante todo el año con un calendario festivo cargado de tradición. Las fiestas de Santo Eccehomo tienen lugar en mayo, mientras que en junio la vereda Pedro Gómez se engalana para honrar a San Pedro y San Pablo. Agosto es el mes de la feria de juzgamiento bovino, que atrae a ganaderos de la región. Finalmente, noviembre se convierte en el mes más especial con la conmemoración del cumpleaños del municipio, el Día del Campesino y el Reinado de las Heliconias, una fiesta que realza la belleza floral del territorio.
La experiencia en Coper no estaría completa sin degustar su gastronomía tradicional, que es un espejo de su historia y su gente. El tamal de arroz, la picada de longaniza y la rellena son platos que se acompañan perfectamente con papa criolla y se celebran con un buen guarapo. Así, entre cascadas, tradiciones y sabores, este municipio boyacense, uno de los 123 que conforman el departamento, se perfila con paso firme como un destino turístico que invita a ser explorado, ofreciendo a cada visitante la posibilidad de descubrir un territorio donde la naturaleza y la cultura conviven en perfecta armonía.










