Corozo de Costa Caribe colombiana: rico en antioxidantes, vitaminas y usos medicinales

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El corozo, fruta emblemática de la costa Caribe colombiana y producida por la palma Bactris guineensis, se ha destacado por su versatilidad en la gastronomía local, donde se transforma en dulces, jugos, refrescos, chichas, mermeladas, gelatinas, helados y hasta licores, tras un proceso sencillo de lavado y cocción. Originaria de las zonas cálidas de Sudamérica y Centroamérica, esta palma robusta y espinosa prospera en suelos salinos y climas secos, adaptándose perfectamente a los ecosistemas de la región caribeña, y sus propiedades medicinales han sido reconocidas por expertos de la Universidad de La Salle gracias a su rico contenido en aceites, proteínas, vitaminas y antioxidantes.

Con una altura que oscila entre los cinco y ocho metros, la palma del corozo genera frutos de hasta 1,5 centímetros de diámetro, que al madurar adquieren un intenso color morado oscuro y presentan una textura dura y seca en estado fresco, lo que la hace ideal para su procesamiento culinario. Conocida también por denominaciones alternativas como lata, píritu, güis, coyol o uvita, esta fruta no solo enriquece la dieta tradicional sino que juega un rol ecológico fundamental en los bosques secos tropicales, donde forma colonias densas que dominan entornos áridos y ofrecen refugio a aves, protegiendo sus nidos y nutriendo a la fauna local, contribuyendo así a la preservación de la biodiversidad.

Valor nutricional y cultural del corozo

Estudios de la Universidad de La Salle subrayan el potencial medicinal del corozo, posicionándolo como un recurso valioso por sus compuestos beneficiosos para la salud, mientras que su adaptación a condiciones adversas resalta su importancia cultural en comunidades costeras, donde se integra en celebraciones y remedios ancestrales. Estas características lo convierten en un símbolo de la riqueza natural del Caribe colombiano, promoviendo tanto el consumo sostenible como la conservación de sus hábitats.

En un contexto donde las frutas tropicales ganan relevancia por sus aportes ecológicos y alimenticios, el corozo invita a redescubrir su legado en la costa Caribe, fomentando prácticas que equilibren tradición y sostenibilidad en regiones cálidas de Colombia y más allá.

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