En la central de abastos de Corabastos, en Bogotá, miles de coteros como Manuel Antonio Beltrán, un hombre de 52 años con dos décadas de experiencia en el oficio, enfrentan jornadas extenuantes que inician a las cuatro de la mañana y se extienden hasta las tres o cuatro de la tarde. Estos trabajadores cargan y acarrean bultos de hasta 50 kilos utilizando zorras, vehículos de tracción humana, descargando camiones manualmente para distribuir alimentos que abastecen no solo la capital, sino también diversas regiones del país. La precariedad laboral, marcada por la ausencia de seguridad social adecuada, expone a estos hombres a graves riesgos para su salud, mientras sostienen la columna vertebral del suministro alimentario desde los años ochenta.
Entre cuatro mil quinientos y cinco mil coteros operan diariamente en Corabastos, empujando sus zorras cargadas bajo un desgaste físico que genera hernias y, lamentablemente, muertes prematuras. Luis Hernando Ríos, ex cotero y actual jefe de prensa de la central, quien inició en los ochenta vendiendo arveja verde y ayudando con papa en una zorra de caballo, ascendió hasta informar precios a más de ciento setenta emisoras radiales, influyendo en mercados nacionales y previniendo desabastecimientos. Beltrán, quien estudió Derecho pero ahora enfrenta limitaciones físicas por el oficio, ejemplifica la dura realidad: en los ochenta, un cotero ganaba entre cinco y diez pesos por bulto, llegando a treinta pesos diarios; hoy, oscila entre ochenta y cien mil pesos al día con quinientos pesos por bulto, aunque en días flojos apenas llega a diez mil pesos.
Voces desde el corazón de Corabastos
Los sindicatos Sinarbas, Colombia e Ibeico luchan por incorporar a los coteros al Sisben y por campañas de salud que mitiguen los efectos del esfuerzo constante, como las hernias que derivan en fallecimientos. Ríos destaca la evolución económica, pero subraya los peligros inherentes al trabajo.
“Yo llego a las cuatro de la mañana… hasta por ahí a las tres, cuatro de la tarde”
Manuel Antonio Beltrán, cotero
“Un cotero en este momento puede ganarse entre 80 y 100 mil pesos diarios… 500 pesos por bulto”
Luis Hernando Ríos, jefe de prensa de Corabastos
“Lamentablemente terminan falleciendo es por hernias. A ellos se les desarrollan mucho esas hernias, por la fuerza que tienen que hacer”
Luis Hernando Ríos, jefe de prensa de Corabastos
“Hay veces muy poquito. Por ejemplo, ahorita, llevo el total de diez mil pesos”
Manuel Antonio Beltrán, cotero
Estos coteros, invisibles héroes del abastecimiento, continúan su labor diaria pese a las adversidades, recordándonos la urgencia de políticas que protejan su salud y dignifiquen su aporte esencial a la economía alimentaria del país.















