Cárdenas advierte caída 25% en petróleo y riesgo racionamiento eléctrico en Colombia

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Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda y candidato presidencial, lanzó una dura alerta sobre el deterioro del sector energético colombiano al comparar los indicadores de 2012 con los proyectados para 2025, destacando caídas drásticas en la producción de petróleo, carbón y gas natural, junto con un inminente riesgo de racionamiento eléctrico que podría golpear al país en los próximos años. En un video difundido durante el foro “Los grandes desafíos del sector eléctrico en Colombia”, Cárdenas subrayó cómo el país pasó de un auge exportador a una peligrosa dependencia de importaciones, agravada por la sequía de El Niño en 2023, retrasos en proyectos debido a trámites ambientales, consultas previas, inseguridad y políticas públicas restrictivas. La senadora Paloma Valencia, candidata presidencial por el Centro Democrático, y el operador eléctrico XM respaldaron estas preocupaciones, señalando la Costa Caribe, la regasificadora de Cartagena y la mina de Cerrejón como zonas críticas afectadas.

Las cifras revelan un retroceso alarmante: la producción de petróleo descendió de un millón de barriles diarios en 2012 a 750 mil en 2025, lo que representa una caída del 25 por ciento; las exportaciones de carbón se redujeron de 100 millones de toneladas anuales a 60 millones, un 40 por ciento menos; y en gas natural, Colombia pasó de exportar 150 millones de dólares en 2012 a importar 750 millones al año en 2025. XM proyecta un déficit energético del 3,5 por ciento para 2027, con la integración de capacidad planificada cayendo a niveles críticos: 7 por ciento en 2021, 27 por ciento en 2022, 17 por ciento en 2023, 25 por ciento en 2024 y apenas 9,3 por ciento en 2025. Estos datos, respaldados por análisis de Corficolombiana, Banco de Bogotá y Fedesarrollo, anticipan costos devastadores para un racionamiento, como 5.200 millones de dólares por hora según Corficolombiana, una contracción del PIB en 1 punto porcentual, o entre 175 mil y 204 mil millones de dólares por hora diaria según el Banco de Bogotá, con impactos sociales que incluyen la pérdida de 230 mil empleos, 203 mil personas cayendo en pobreza y 102 mil en pobreza extrema.

De la autosuficiencia al riesgo de apagones

Colombia mantuvo apagones a raya durante tres décadas gracias a una combinación de hidroelectricidad, generación térmica e inversiones históricas superiores a 140 billones de pesos, que aseguraron el crecimiento de la capacidad al ritmo de la demanda. Sin embargo, con proyectos hidroeléctricos como El Quimbo culminados en 2012, el país perdió su autosuficiencia eléctrica, y ahora la capacidad de generación no acompaña el aumento de la demanda, especialmente en sequías, amenazando el crecimiento económico, la inversión y el bienestar. Sectores clave como manufactura, minería y comercio, que representan el 24 por ciento del PIB y el 30 por ciento del empleo, sufrirían las mayores afectaciones, con proyecciones de contracción del PIB entre 1 y 1,5 puntos porcentuales.

“Del auge a la pobreza. Esto es pobreza energética, esto era riqueza energética”

Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda

Propuestas para revertir la crisis energética

Paloma Valencia propone reforzar la infraestructura en la Costa Caribe con proyectos como la Colectora y la interconexión con Panamá, impulsar generación local, agilizar consultas previas y licenciamientos mediante inteligencia artificial, y racionalizar el consumo, incluyendo la flexibilización de normas para que el sector privado importe gas necesario para las centrales térmicas. XM advierte que las alarmas están encendidas, pues si los proyectos de generación y transmisión no entran en operación a tiempo, como ha ocurrido en los últimos cinco años, la seguridad energética del país peligraría para enero de 2026 y más allá hasta 2030.

“Debemos flexibilizar las normas para que el sector privado pueda importar el gas necesario para el funcionamiento de las centrales térmicas”

Paloma Valencia, senadora

“Las alarmas ya están encendidas debido a que, si los proyectos de generación y transmisión no entran en operación a tiempo, como no lo han hecho en los últimos cinco años, la seguridad energética del país podría estar en riesgo”

Estos llamados urgentes buscan evitar un colapso que podría definir el futuro económico de Colombia, recordando que el país alguna vez fue un referente en estabilidad energética gracias a decisiones oportunas y audaces inversiones.

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