En las épocas frescas del año, cuando las comidas familiares en Colombia buscan calidez y tradición, la crema de ahuyama o zapallo emerge como un plato reconfortante preparado con ingredientes sencillos y accesibles. Esta receta tradicional, ideal para cuatro porciones y lista en aproximadamente 45 minutos, invita a pelar y cortar la ahuyama en trozos, sofreír cebolla y ajo en aceite de oliva o mantequilla, y cocer todo con caldo de vegetales, pollo o agua durante 20 a 25 minutos hasta lograr una textura suave, para luego licuar, añadir leche, sal, pimienta y comino, y cocinar cinco minutos adicionales.
La gastronomía colombiana resalta esta crema por su arraigo cultural y el uso de productos frescos de temporada, convirtiéndola en una opción cremosa que puede enriquecerse con zanahoria opcional en rodajas. Una vez fría, se conserva perfectamente hasta tres días en la heladera dentro de un recipiente hermético, manteniendo su sabor y textura.
Ingredientes para una preparación sencilla
Para elaborar esta delicia otoñal, se necesitan ahuyama como base principal, junto a cebolla, ajo, caldo, leche, sal, pimienta y comino, con la posibilidad de incluir zanahoria para mayor dulzor y aceite de oliva o mantequilla para el sofrito inicial, todo accesible en cualquier mercado local.
Pasos detallados de la receta tradicional
El proceso comienza pelando y cortando la ahuyama en cubos medianos, seguida del sofrito de cebolla picada y ajo machacado en una olla con un chorro de aceite o mantequilla hasta que desprenda aroma. Se incorpora la ahuyama, se cubre con caldo y se cocina a fuego medio por 20 a 25 minutos hasta que el vegetal esté tierno. Tras licuar la mezcla para obtener una consistencia cremosa, se regresa a la olla, se agrega leche o crema de leche, se sazona con sal, pimienta y una pizca de comino, y se hierve suavemente por cinco minutos más, ajustando el punto de sal al gusto.
Para servir, esta crema de ahuyama se acompaña idealmente con cilantro fresco picado, pan crujiente tostado o un toque de crema de leche, elevando su perfil reconfortante en las mesas familiares colombianas durante los días más frescos del año.

















