Cuadrado debutó con Millonarios y salió lesionado en empate 2-2 en Medellín

Compartir en redes sociales

Un debut con sabor amargo vivió Juan Guillermo Cuadrado la noche del martes en el estadio Atanasio Girardot. El futbolista antioqueño regresó al fútbol colombiano después de más de 16 años en el exterior y lo hizo como titular y capitán de Millonarios, pero tuvo que abandonar el campo en el minuto 58 con un corte en la ceja izquierda y la camiseta manchada de sangre, tras un fuerte choque durante el empate 2-2 ante Independiente Medellín, el club que lo vio nacer como profesional en 2008.

Antes del pitazo inicial, el ambiente ya era tenso. La afición local, que no perdonó que Cuadrado no fichara por el DIM pese a ser hincha declarado del equipo, desplegó una pancarta que decía “Hoy nos visita Judas el traidor” y lo abucheó desde los primeros minutos. Pese a la hostilidad, el jugador de 36 años se mostró cordial y se abrazó con Amaranto Perea, técnico de Medellín, y con Jackson Martínez, reciente contratación del club, antes del partido.

Un partido de emociones encontradas

El encuentro, correspondiente a la fecha 4 de la Liga BetPlay, comenzó cuesta arriba para Millonarios, que vio cómo Hayen Palacios abrió el marcador para el local. Sin embargo, el equipo de Alberto Gamero reaccionó y logró darle la vuelta al marcador: primero con un autogol de Luis Fernando Escorcia y luego con un tanto de Leonardo Castro, que fue confirmado tras revisión del VAR para verificar que no estuviera en fuera de lugar. Cuando el partido se encaminaba para los visitantes, Nivaldo Erazo igualó para Medellín en el minuto 53

Tan solo cinco minutos después del empate de Erazo, en el minuto 58, Gamero decidió reemplazar a Cuadrado junto con Daniel Ruiz. El técnico explicó que la salida se debió a la lesión que el capitán sufrió en una jugada previa, que le provocó una herida en la ceja izquierda. En su lugar ingresaron Andrey Estupiñán y David Mackalister Silva, quien recibió el brazalete de capitán. Cuadrado abandonó el campo con la frente vendada y la camiseta manchada de sangre, mientras la afición local intensificaba los silbidos.

Sigue leyendo