Daniel Lozano impulsa tejo hacia Juegos Olímpicos desde Manizales con redes sociales

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Daniel Lozano, conocido como “El man del tejo” y dueño de Tejo La Embajada, el sitio más grande del país inaugurado hace seis años, se ha convertido en un ferviente promotor del tejo, el deporte autóctono colombiano de más de 500 años de historia. A través de sus redes sociales, especialmente en Instagram bajo el usuario @elmandeltejo, crea contenido desde 2024 para visibilizar esta tradición muisca, romper estigmas asociados a barrios marginales y machismo, y recorrer Colombia apoyando canchas populares en regiones y escenarios no tradicionales, con el ambicioso objetivo de elevarlo a disciplina olímpica.

El amor de Lozano por el tejo surgió al final de su etapa universitaria, cuando jugó por primera vez y lo incorporó a su vida cada dos semanas, en cumpleaños y hasta en el encuentro con su futura esposa, con quien tuvo una hija. Renunció a su empleo en finanzas para dedicarse por completo a este deporte, que consiste en lanzar discos metálicos para impactar el centro de un marco de barro con pólvora, calificando por cercanía, explosión y profundidad. Declarado Patrimonio Cultural e Inmaterial de Colombia, el tejo ha sido históricamente estigmatizado, pero Lozano lo adapta con reglas especiales para atraer turistas y mujeres, generando ingresos tanto con su sitio como con su contenido digital.

De las redes a la misión olímpica

Desde que inició contenido personal en 2024, Lozano ha enfocado su labor en enaltecer el tejo y motivar a los jóvenes a sumarse, devolviéndole al deporte lo que le dio en lo personal. Su recorrido por el país incluye visitas a tejos populares, donde apoya y juega para expandirlo más allá de lo tradicional, haciendo que sea atractivo para la televisión y cumpla el requisito olímpico de practicarse en al menos 75 países.

“Mi amor por el tejo nació tarde. Apenas jugué por primera vez finalizando la universidad, pero desde entonces solo se ha profundizado. Empecé a jugarlo cada dos semanas, en cada cumpleaños y hasta me llevó a conocer a mi esposa. Renuncié a mi trabajo en finanzas y terminé montando mi propio sitio, Tejo La Embajada, hace seis años, hoy en día el más grande del país”.

Daniel Lozano, “El man del tejo”

Romper paradigmas ha sido el mayor reto, especialmente atraer a un público femenino en un entorno tradicionalmente machista, aunque el orgullo nacional por lo colombiano facilita su labor y abre puertas en el turismo, donde el tejo encanta a los extranjeros desde el primer juego.

“Empecé creando contenido en 2020 para mi empresa. Fue hasta el 2024 que tomé la decisión de hacerlo de manera personal y ahí nació ‘El Man del Tejo’. Esta es mi manera de enaltecer al tejo, de darle más visibilidad y lograr que más jóvenes empiecen a jugar tejo. El tejo me dio una esposa y con ella una hija. Quiero devolverle al tejo lo que se merece”.

Daniel Lozano, “El man del tejo”

“Lo más difícil de crear contenido en torno al tejo ha sido romper paradigmas. El tejo históricamente ha sido de hombres, hasta machista, y por eso empezar a atraer a un público femenino ha sido un reto. La parte que lo facilita es que el tejo, al ser tan colombiano, toca fibras de orgullo por lo nacional. Esto me ha abierto muchas puertas”.

Daniel Lozano, “El man del tejo”

Su visión va más allá: antes de soñar con los Juegos Olímpicos, busca hacerlo verdaderamente nacional, motivando a quienes aún no lo conocen. “No hay nada más colombiano que el tejo. Está en nuestras raíces. El tejo es además el secreto mejor guardado del turismo que encanta a cualquier extranjero que lo juega por primera vez. Es deber de todos entender su historia para poder contar bien el cuento y que tenga el reconocimiento que se merece”, afirma Lozano. Esta cruzada, según información de Infobae Colombia y Colprensa, no solo preserva una herencia cultural sino que posiciona al tejo como un emblema de identidad y orgullo patrio.

“Mi misión es hacer del tejo un deporte olímpico. Se requiere 75 países que lo jueguen, pero también que sea atractivo de ver en televisión. Es una misión casi imposible, pero cuyo camino ha sido fascinante especialmente por las personas que he conocido. Ahora bien, antes de que sea olímpico debe ser verdaderamente nacional. Por eso recorro Colombia jugando tejo, visitando y apoyando tejos populares en las regiones y motivando a gente que no lo juega aún para que se sume”.

Daniel Lozano, “El man del tejo”

Con estas acciones, Lozano transforma un pasatiempo ancestral en una fuerza unificadora y global, invitando a todos los colombianos a redescubrir sus raíces a través del impacto de un disco en la pólvora.

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