El volante y capitán de Santa Fe, Daniel Torres, encendió la polémica sobre el estado del estadio El Campín al calificar su gramilla como “una de las peores” de Colombia, en medio de un fuerte debate entre jugadores, el operador Sencia y los organismos de control. Las declaraciones se dieron en rueda de prensa, luego del partido en el que Santa Fe venció 2-1 a Jaguares el pasado 21 de octubre, y mientras desde la Dimayor se había dado el visto bueno al campo el 17 de octubre, apenas cuatro días después de que fuera cancelado el partido Millonarios vs Once Caldas por desprendimiento del césped. Torres, quien había elogiado la cancha en encuentros previos, no ocultó su preocupación: “Creo que el último partido que habíamos jugado había sido Cali. Hasta ese momento teníamos quizás la mejor grama de Colombia, espectacular, eso hay que reconocerlo. Hoy puede ser que tengamos de las peores, es algo que es claro”.
Las quejas no son nuevas. En días anteriores, Leonardo Castro, de Millonarios, ya había manifestado su descontento, y el portero Javier Burrai tuvo que pegar personalmente el césped porque se desacomodaba del piso. Durante el partido entre Santa Fe y Jaguares, un miembro del equipo de logística ingresó a mitad del encuentro para reacomodar un pedazo de céspedón que se había soltado, evidenciando la poca firmeza del terreno. Aunque Torres evitó atribuir directamente la lesión de su compañero Cristian Mafla al estado de la cancha, sí reconoció el riesgo: “Es difícil igual ser precavido, al fin y al cabo, son acciones que tomas, ver cómo pisas, cómo giras, es difícil, pero bueno, desafortunadamente Cristian Mafla se nos lesiona, pero creo que es más por la forma en que cae. Esperemos, Dios mediante, no lo suframos por el estado de la cancha y que pueda mejorar también”.
La defensa de Sencia y las cifras técnicas
Frente a las críticas, el operador Sencia presentó el 21 de octubre un informe con las condiciones técnicas del campo, buscando transparentar la situación. Según la empresa, la humedad de la gramilla alcanzaba el 68,30%, un nivel que consideran “media-alta”, y calificaron el césped como “satisfactorio” y de “calidad excelente”. No obstante, estas afirmaciones chocan con la realidad vivida por los futbolistas y con el precedente de la cancelación del partido entre Millonarios y Once Caldas el 13 de octubre, cuando la propia Dimayor decidió suspenderlo por el desprendimiento de la gramilla. Apenas cuatro días después, la misma entidad dio su aval para que se jugara en el estadio, lo que ha generado suspicacias y un creciente malestar entre los jugadores, que aseguran no tener otra opción más que someterse a las condiciones del campo.
Presiones institucionales y eventos futuros
Mientras tanto, el Idrd, la Contraloría y la Personería de Bogotá han intensificado la presión para revisar el cumplimiento del contrato con la APP Sencia y establecer nuevas exigencias para el mantenimiento de la grama. El debate cobra especial relevancia porque la cancha será utilizada para el concierto de Ryan Castro el próximo 31 de octubre, y el estadio será entregado apenas el 3 de noviembre para el partido entre Millonarios y América, lo que deja un margen muy estrecho para una recuperación efectiva del césped. En ese contexto, las voces de los jugadores y los entes de control ponen en duda la capacidad del operador para garantizar un terreno seguro en medio de una agenda que combina espectáculos masivos con la actividad deportiva. La polémica sigue abierta, mientras el fútbol colombiano espera respuestas concretas sobre el futuro de una de sus canchas más emblemáticas.










