El gobierno del presidente Abelardo de la Espriella ha dado un paso significativo hacia un nuevo acercamiento con el Fondo Monetario Internacional al activar la Consulta del Artículo IV, un mecanismo que permite explorar un posible respaldo financiero en medio de la creciente presión sobre las finanzas públicas del país. La iniciativa, impulsada por instrucción directa del mandatario al ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, busca evaluar alternativas de financiamiento multilateral ante el desequilibrio fiscal caracterizado por un alto gasto y un bajo ingreso. Una delegación del Ministerio de Hacienda ya se encuentra en Washington, D.C., para sostener reuniones con técnicos del FMI, en un proceso que aún no tiene definidos el instrumento, el monto ni las condiciones del eventual acuerdo.
Colombia, miembro del FMI desde el 27 de diciembre de 1945, ha suscrito 28 acuerdos previos con el organismo, lo que le da una amplia experiencia en este tipo de negociaciones. Sin embargo, el contexto actual es particularmente delicado: el gobierno de De la Espriella heredó una situación de desfinanciamiento que obliga a recurrir a multilaterales para obtener recursos que permitan pagar obligaciones dejadas por la administración anterior, según explicó Giovanni Hernández, profesor de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana. “Sentarse con el Fondo Monetario Internacional da una señal importante a nivel macro. Que el FMI conozca al nuevo gobierno y su política de austeridad y plan de inversión es clave porque en este momento Colombia está desfinanciada, tiene demasiado gasto y poco ingreso, y va a tener que acudir a las multilaterales a solicitar préstamos”, afirmó el académico.
El dilema entre flexibilidad y condicionamiento
Uno de los debates centrales que enfrenta el equipo económico es la elección del tipo de instrumento de financiamiento. Se evalúa una Línea de Crédito Flexible (LFC) o un programa condicionado con metas específicas. Hernández advierte sobre los riesgos de optar por la segunda opción. “En este momento hay muchas cosas por ajustar y Colombia no debería comprometerse con créditos condicionados. Prometer cosas que tal vez no se puedan cumplir le traería mucho más riesgo al país. Es preferible un crédito flexible, que permita un manejo tributario y de tiempos más holgado, para no quedar literalmente en una camisa de once varas con créditos atados a condiciones muy específicas”, señaló el profesor.
Las recomendaciones del FMI, según ha trascendido, apuntan a tres pilares: recortar el gasto sin frenar la inversión ni el crecimiento futuro, implementar una reforma tributaria que solvente los gastos adicionales y ajustarse a la regla fiscal. Hernández coincide con este diagnóstico y lo resume en tres pasos concretos: “Primero, recortar todo lo que se pueda, pero con recortes que no frenen la inversión ni el crecimiento futuro. Segundo, una reforma tributaria que permita solventar los gastos adicionales. Y tercero, ajustarse a la regla fiscal, que probablemente será la principal condición que pondrá el FMI para cualquier desembolso de crédito”.
“Si el ajuste es insuficiente o no se logra dar, lo que pueden leer los mercados es una inestabilidad financiera de Colombia y eso va a hacer que el país claramente sea más riesgoso”
Giovanni Hernández, profesor de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana
Los riesgos de un ajuste insuficiente y las señales al mercado
El académico también alertó sobre las consecuencias de no lograr un ajuste fiscal creíble. “Si el ajuste es insuficiente o no se logra dar, lo que pueden leer los mercados es una inestabilidad financiera de Colombia y eso va a hacer que el país claramente sea más riesgoso”. Explicó que el aumento del riesgo-país tendría un efecto en cadena: “Si el país es más riesgoso, las tasas de interés tienden a incrementarse. Si incrementan tasas de interés, se puede afectar la tasa de cambio. Si se afecta la tasa de cambio, se pueden afectar precisamente los precios de bienes y servicios en Colombia y eso podría estar modificando la inflación”.
Por el contrario, un acuerdo exitoso con el FMI, que incluya medidas de austeridad y disciplina fiscal, podría generar un círculo virtuoso. “En caso contrario, el país va a estar más estable. Esperaríamos que el mercado lo lea como un país un poco más seguro. En ese caso, al ser más seguros, no deberíamos estar teniendo costos de deuda tan altos”, afirmó Hernández. El FMI ha destacado públicamente el compromiso de la actual administración con la disciplina fiscal, un respaldo que el gobierno busca capitalizar para reducir los costos de financiamiento y recuperar la confianza de los inversionistas.
La Consulta del Artículo IV es solo el primer paso de un proceso que podría extenderse por varios meses. Mientras tanto, el gobierno de Abelardo de la Espriella deberá demostrar con hechos su capacidad de ajuste fiscal, en un escenario donde el margen de maniobra es limitado y las expectativas de los mercados están puestas sobre cada decisión que se tome en el Ministerio de Hacienda y en la Casa de Nariño.










