Abelardo de la Espriella, candidato presidencial, abogado y empresario, ha construido una fortuna significativa a través de al menos 35 empresas distribuidas en Colombia, Estados Unidos y Panamá, junto con 19 propiedades en el país que incluyen fincas, apartamentos y bodegas, además de bienes en territorio estadounidense, todo ello en medio de controversias sobre el origen de sus recursos. Su diversificación de ingresos abarca el ejercicio del derecho, licores, moda, restaurantes e inmobiliaria, con una expansión que busca reducir la dependencia de una sola actividad económica.
La base de su imperio se encuentra en la firma De la Espriella Lawyers Enterprise, desde donde ha incursionado en diversos sectores, incluyendo la marca de licores Salvatore. En los últimos cinco años, adquirió nueve propiedades en Colombia, registradas bajo diferentes estructuras empresariales, mientras que en Estados Unidos posee, junto a su esposa, una mansión en Miami valorada en aproximadamente 5,1 millones de dólares y otra propiedad cercana a los 628.000 dólares. Estas cifras, citadas por Blu Radio, han generado cuestionamientos de sectores políticos sobre el manejo de sus finanzas, especialmente ante su visibilidad como aspirante al máximo cargo del país.
Controversias pasadas y escrutinio actual
Una de las sombras sobre su trayectoria data de 2008, cuando se le atribuyó la recepción de 760 millones de pesos provenientes de David Murcia, vinculado a la pirámide DMG, lo que avivó dudas sobre la procedencia de sus fondos. Hoy, con mayor exposición política, el escrutinio se intensifica, poniendo bajo la lupa no solo sus empresas en Panamá y Miami, sino el conjunto de su portafolio inmobiliario y empresarial que lo posiciona como un actor clave en múltiples industrias.
Esta red de negocios, que se extiende desde el derecho hasta el sector inmobiliario, refleja una estrategia de crecimiento ambiciosa, pero también expone a De la Espriella a un debate público sobre transparencia y legitimidad de sus activos en un contexto electoral cargado de expectativas.












