En una contundente declaración que marca el tono de su futura administración, el presidente electo Abelardo de la Espriella, quien asumirá el cargo el próximo 7 de agosto, lanzó un ultimátum de un mes a cuatro de los máximos cabecillas de las disidencias de las Farc y el ELN durante el primer empalme territorial realizado en Norte de Santander. El mandatario anunció que los guerrilleros alias Alfred, del Frente de Guerra Nororiental del ELN; alias Andrey, del Frente 33 de las disidencias; Alexander Díaz Mendoza, alias Calarcá, comandante del Estado Mayor de los Bloques y Frentes; y el temido Néstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco, comandante máximo del Estado Mayor Central, son ahora considerados objetivos militares de su gobierno. El plazo fatal para que se entreguen a la justicia vence en un mes; pasado ese tiempo, De la Espriella advirtió que las fuerzas del orden irán tras ellos con todo el peso del Estado de derecho.
La decisión, comunicada a través de los micrófonos de los medios de comunicación que cubrían el evento, se fundamenta en que estas cuatro estructuras armadas son consideradas prioritarias para el nuevo gobierno debido a su sistemático rechazo al Acuerdo de Paz de 2016 y su vinculación con delitos de alto impacto como el narcotráfico, el homicidio y el reclutamiento de menores. De la Espriella, quien ya se refiere a sí mismo como «el Tigre», fue directo en su mensaje, asegurando que no negociará con quienes han optado por la vía armada. Esta postura representa un giro radical frente a la política de paz total del gobierno saliente y pone en alerta a los grupos armados que operan en regiones clave del país.
Un ultimátum sin precedentes
El anuncio del presidente electo se dirigió explícitamente a alias Alfred, del Frente de Guerra Nororiental del ELN, y a alias Andrey, del Frente 33 de las disidencias de las Farc, pero la declaración de objetivos militares se extiende también a alias Calarcá e Iván Mordisco, cabecillas de dos facciones disidentes enfrentadas entre sí. Sobre Iván Mordisco, quien lidera el Estado Mayor Central, pesan múltiples órdenes de captura e investigaciones por homicidio, secuestro, terrorismo, narcotráfico, reclutamiento de menores y concierto para delinquir, lo que lo convierte en uno de los hombres más buscados del país. Por su parte, alias Calarcá, que asumió el mando del Estado Mayor de los Bloques y Frentes tras la muerte de alias Gentil Duarte, comanda una estructura que las autoridades calculan en aproximadamente 3.000 personas en armas y cuya influencia se extiende por los departamentos de Meta, Guaviare, Caquetá, Putumayo, Huila y otras zonas del suroriente colombiano, donde funge como jefe negociador de su organización.
«Aprovecho los micrófonos de los medios que nos acompañan para declarar a alias Alfred, del Frente de Guerra Nororiental del ELN, y alias Andrey, del Frente 33 de las disidencias de las Farc, objetivos militares del Gobierno del Tigre; tienen un mes para entregarse, de lo contrario, vamos a ir por ustedes y les va a caer todo el peso de la ley y del Estado de derecho».
Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia
La declaración del mandatario electo se produce en un contexto de fragmentación de las disidencias de las Farc, donde alias Calarcá y alias Iván Mordisco lideran facciones rivales que han protagonizado intensos combates por el control de territorios y rutas del narcotráfico. Con este ultimátum, De la Espriella envía una señal clara de que su gobierno no está dispuesto a mantener diálogos ni ceses al fuego con los grupos que, según su visión, han traicionado el espíritu del Acuerdo de Paz y continúan sembrando violencia en el país. La comunidad internacional y los organismos de derechos humanos observan con atención el desarrollo de esta nueva estrategia de seguridad, que promete ser uno de los ejes centrales de la administración que comenzará el 7 de agosto.












