El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció este miércoles 22 de julio de 2026, durante el empalme territorial que se realiza en Montería, que impulsará un acto legislativo para convertir a Barranquilla en la capital alterna de Colombia. La propuesta, difundida inicialmente en sus redes sociales, busca materializar su promesa de gobernar desde las regiones y combatir el “abandono centralista” que, según el mandatario electo, ha afectado al país durante décadas.
“¡Se acabó el abandono centralista! En pocos días, un hijo del Caribe se sentará en el solio de Bolívar. Gobernaré desde las regiones. Por eso, uno de mis proyectos legislativos será convertir a Barranquilla en la capital alterna de Colombia. ¡Firme por la Patria!”, escribió De la Espriella, quien ya instaló su centro de operaciones en la capital del Atlántico y allí se ha reunido en dos ocasiones con sus ministros designados para coordinar el gabinete entrante.
Reacciones encontradas: respaldo y escepticismo
La propuesta ha abierto un intenso debate sobre si el traslado del poder ejecutivo a Barranquilla corrige el centralismo o simplemente cambia su sede. El representante a la Cámara Alejandro Ocampo, quien además fue electo senador para el período 2026-2030, fue uno de los más críticos. “Barranquilla es una ciudad que aprecio mucho junto con su gente, pero ese cuento de descentralizar Colombia no se le creo a Abelardo. Qué casualidad que ponga la ciudad donde están los Char como la capital alterna, justo de las maquinarias de los nunca que le dieron un empujón”, declaró Ocampo, quien además advirtió que el presidente electo “va a mirar cómo pagar favores políticos en el Congreso”, en alusión a las disputas por gobernabilidad con el expresidente Álvaro Uribe.
“Eso no cambia el centralismo. Son anuncios vagos y sin medidas concretas. Si de verdad quiere demostrar un compromiso con una Colombia menos centralista, gobierne desde el Chocó, el Vichada o el Guainía, donde el abandono estatal sí ha sido una realidad.”
Esmeralda Hernández, senadora
La senadora Esmeralda Hernández, por su parte, recordó que Barranquilla “ha sido una de las ciudades que más inversión ha recibido del Gobierno Nacional en las últimas décadas”, lo que a su juicio contradice la narrativa de abandono centralista. El edil de Bogotá Juan Carlos Realpe también cuestionó la coherencia del mandatario electo: “Primero dijo que no le gustaba Bogotá. Después anunció que no viviría en la capital. Ahora quiere que Barranquilla sea una capital alterna. Quedó claro: el problema nunca fue Bogotá, el problema es el desprecio con el que la mira. Colombia necesita un presidente para todo el país, no solo para una región”.
Sin embargo, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, respaldó la iniciativa. “A mí me parece muy acertada esa decisión, porque ese ha sido un reclamo de toda la vida. Ahora vamos a tener un presidente que va a estar en las regiones y que va a estar escuchando a las comunidades”, afirmó la mandataria, conectando el anuncio con las demandas históricas de los gobernadores regionales por una mayor descentralización.
El debate continúa abierto mientras el Congreso se prepara para tramitar el acto legislativo que convertiría a Barranquilla en la segunda capital del país, una idea que, según sus defensores, acerca el poder a las regiones, pero que sus críticos ven como un simple cambio de sede del centralismo.












