Un estudio revelador de la Defensoría del Pueblo, titulado “Buen futuro en el Pacífico colombiano. Estudio sobre trayectorias de salud mental y conducta suicida”, ha puesto sobre la mesa una realidad alarmante: entre 2021 y 2025, un total de 122 niños, adolescentes y jóvenes de entre 5 y 28 años perdieron la vida por suicidio en el litoral Pacífico colombiano. La investigación, que combina datos oficiales sobre conducta suicida, mortalidad, violencia, educación y condiciones socioeconómicas con grupos focales y entrevistas, revela una tendencia creciente en tres zonas críticas: el departamento de Chocó, los 15 municipios del Pacífico nariñense y el Pacífico medio, que incluye Buenaventura, Guapi, Timbiquí y López de Micay.
Las cifras desglosan una tragedia que no discrimina edades pero sí territorios. En el Pacífico nariñense se registraron 51 suicidios, en Chocó 39 y en el Pacífico medio 32. Pero el panorama es aún más sombrío cuando se examinan los intentos de suicidio. En Chocó, por ejemplo, se documentaron 453 casos en el mismo rango de edad, con una tasa que pasó de 1,79 a 4,16 por cada 100.000 habitantes. Los municipios con mayor número de intentos fueron Quibdó, con 107; Bojayá, con 76; Istmina, con 38; Tadó y Riosucio, con 22 cada uno; y Alto Baudó, con 21. A nivel nacional, en 2025, 28 de las 1.080 muertes por suicidio en el grupo de 5 a 28 años ocurrieron en la zona de estudio, mientras que la tasa nacional se ubicó en 5,6 por cada 100.000 personas, frente a 4,2 en el litoral Pacífico. Un dato especialmente inquietante es que en Chocó, el 72% de los suicidios consumados (28 de 39 casos) no tuvieron una razón establecida.
Determinantes sociales y pobreza estructural
La Defensoría advierte que la conducta suicida en estos territorios está profundamente vinculada a determinantes sociales como el racismo estructural, el conflicto armado —con sus secuelas de reclutamiento forzado y desplazamiento—, la precariedad material y la falta de acceso efectivo a servicios de salud mental. Las cifras de pobreza multidimensional alcanzan el 68,2% en el litoral Pacífico, frente al 19,6% a nivel nacional. Las necesidades básicas insatisfechas llegan al 57,96% en la región, contra un 14,28% en el resto del país. En educación superior, solo 32 de cada 100 jóvenes en el Pacífico acceden a estudios universitarios, mientras que la media nacional es de 46 de cada 100.
El informe también identifica disparadores específicos. En Chocó, los problemas familiares fueron el principal desencadenante de intentos de suicidio, seguidos de conflictos de pareja, maltrato y problemas económicos. Entre las razones de los suicidios consumados que sí fueron identificadas aparecen conflictos con la pareja o expareja, desamor y enfermedad mental. La investigación subraya que niñas, niños y jóvenes enfrentan barreras para pedir ayuda por temor al juicio, la minimización por parte de los adultos y el desconocimiento de los servicios disponibles. El estudio prioriza territorios mayoritariamente habitados por población indígena y comunidades negras y afrocolombianas, y la Defensoría advierte sobre un posible subregistro de casos debido a la dispersión geográfica y la débil presencia institucional.
«Esta es la recomendación más urgente, porque protege la vida en el corto plazo.»
Defensoría del Pueblo, sobre activar una ruta territorial inmediata de respuesta frente al riesgo suicida
Ante este panorama, la Defensoría del Pueblo insta a activar de manera urgente una ruta territorial inmediata de respuesta frente al riesgo suicida, como medida prioritaria para proteger la vida en el corto plazo. Además, recomienda una estrategia intersectorial que fortalezca los sistemas propios de cuidado y mejore el registro de la conducta suicida, así como superar las barreras que impiden a los más jóvenes pedir ayuda. El llamado es claro: la salud mental no puede seguir siendo un lujo inaccesible en los territorios más olvidados del país.










