La Defensoría del Pueblo exigió a las autoridades nacionales y regionales activar de inmediato medidas de protección para el periodista Norbey Valle David, quien fue señalado públicamente por el Clan del Golfo en Antioquia. En un pronunciamiento reciente, el organismo de derechos humanos rechazó los señalamientos del Frente Edwin Román Velásquez Valle contra el comunicador, ocurridos luego de que este publicara información confirmada por el Ejército sobre la muerte de un militar en la región. La Defensoría advirtió que ninguna organización armada tiene legitimidad para pronunciarse sobre el trabajo de los medios, cuestionar el ejercicio informativo o intentar fijar límites a la labor de los periodistas, y pidió que se investigue el caso con celeridad.
El episodio se desencadenó cuando el grupo armado difundió un panfleto en el que cuestionaba una publicación de Valle David sobre el fallecimiento de un integrante del Ejército, información que había sido confirmada oficialmente por la propia institución castrense. En el comunicado, el Clan del Golfo invitó a otros medios de comunicación y a la ciudadanía a desconfiar del trabajo del periodista, lo que, según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), constituye una grave amenaza. La FLIP documentó que cuando actores armados desacreditan públicamente a un periodista, aumentan las posibilidades de represalias y se genera un ambiente de presión sobre la prensa, por lo que urgió a la Gobernación de Antioquia revisar la seguridad de Valle David y a la Unidad Nacional de Protección activar un trámite de emergencia.
Las cifras del riesgo para el periodismo en Antioquia
La situación de Norbey Valle David se inscribe en un contexto alarmante para la libertad de prensa en Colombia. Según datos de la FLIP, entre 2022 y mayo de 2026 se registraron 387 agresiones contra periodistas atribuidas a grupos armados en todo el país. Solo en Antioquia, durante el presente año, han ocurrido 36 ataques contra la libertad de prensa, una cifra que evidencia la persistente hostilidad hacia el trabajo informativo en regiones marcadas por el conflicto. Además, la FLIP recordó el asesinato del periodista Mateo Pérez Rueda, director del medio El Confidente de Yarumal, como un trágico antecedente de lo que puede ocurrir cuando el señalamiento público de grupos armados no recibe una respuesta contundente del Estado.
Ninguna organización armada tiene legitimidad para pronunciarse sobre el trabajo de los medios, cuestionar el ejercicio informativo o intentar fijar límites a la labor de los periodistas.
Defensoría del Pueblo
La Procuraduría General de la Nación también condenó las amenazas contra el periodista y recordó que la libertad de prensa es un pilar democrático que debe ser garantizado sin restricciones. Asimismo, organizaciones gremiales como Asomedios y el Círculo de Periodistas y Comunicadores Sociales de Antioquia expresaron su solidaridad con Valle David y respaldaron el llamado a las autoridades para que actúen de forma inmediata. Mientras tanto, el Clan del Golfo, también conocido como Ejército Gaitanista de Colombia, adelanta actualmente un proceso de diálogo de paz con el Estado, lo que hace aún más contradictorio y preocupante que desde esa misma estructura se estigmatice a un periodista por ejercer su profesión.












