La Defensoría del Pueblo le pidió a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) reabrir el Registro Único de Damnificados (RUD) y ampliar la asistencia a las familias que resultaron afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto, dos meses después de la emergencia. La solicitud, difundida mediante un comunicado oficial y publicada en la red X, busca incorporar a las personas que no lograron acceder a la ayuda institucional durante la fase más crítica de la tragedia. El sismo, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó, dejó 335 fallecidos, 4.516 heridos, 103 desaparecidos y 489.862 personas afectadas en 500 municipios de 16 departamentos, según el reporte situacional número 102 emitido por las autoridades el 10 de octubre a las 6:30 de la mañana.
Las cifras oficiales indican que 305.791 familias fueron incluidas en el RUD, mientras que 207.889 viviendas resultaron averiadas. Además, se reportaron 259 cuerpos recuperados, 356 personas rescatadas según la sección de búsqueda y rescate —aunque la tabla de afectación nacional eleva la cifra a 364—, y 3.282 animales afectados, de los cuales 3.003 fueron rescatados. No obstante, la Defensoría advirtió que los datos siguen siendo preliminares y pueden modificarse a medida que los municipios actualicen los registros, cargados con apoyo del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. La emergencia no solo golpeó a las comunidades, sino que también afectó la infraestructura de la propia Defensoría y a algunos de sus funcionarios y colaboradores.
Recuperación integral con enfoque diferencial
En su comunicado, la Defensoría del Pueblo subrayó que la recuperación no puede limitarse a la respuesta inmediata, sino que debe contemplar soluciones de vivienda, acceso a salud, educación y la reconstrucción de medios de vida. Asimismo, exige mecanismos de participación comunitaria y transparencia en el uso de los recursos. La entidad también reclamó un marco normativo que garantice evacuaciones y alojamientos temporales para la población desplazada, y advirtió que la respuesta institucional no puede restringirse a intervenir después de que ocurre una emergencia; debe incorporar la gestión del riesgo en los planes de ordenamiento territorial y en las decisiones de desarrollo municipal. Para ello, pidió protección especial a quienes enfrentan desplazamiento, permanencia involuntaria en zonas afectadas o necesidad de reubicación planificada, y que todas las medidas incorporen enfoques diferenciales que aseguren servicios básicos, información oportuna y soluciones duraderas.
«Reiteramos a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres la necesidad de reabrir el Registro y ampliar la atención en los municipios afectados. La recuperación debe contemplar soluciones de vivienda, acceso a salud, educación y medios de vida, así como mecanismos de participación comunitaria y transparencia en el uso de los recursos».
Defensoría del Pueblo, comunicado oficial
La crisis sísmica profundizó las desigualdades existentes en zonas rurales y urbanas, y la Defensoría ha insistido en que la gestión del riesgo debe ser una prioridad en la agenda pública. Ya en marzo pasado, la entidad había convocado a los entonces candidatos presidenciales a adoptar las «Decisiones impostergables en Derechos Humanos», cuyo punto número 13 proponía fortalecer la gestión del riesgo y la respuesta al cambio climático. En ese mismo sentido, la Defensoría convocó al I Congreso sobre la Protección de Derechos en la Gestión del Riesgo de Desastres y el Cambio Climático, previsto para el 15 y 16 de octubre, como un espacio para avanzar en la discusión de estas problemáticas. Mientras tanto, las organizaciones sociales y los damnificados esperan que la reapertura del RUD permita que miles de familias que aún no han recibido asistencia puedan acceder a los recursos necesarios para empezar a reconstruir sus vidas. La Ungrd, por su parte, no se ha pronunciado oficialmente sobre la solicitud de la Defensoría, pero el llamado público busca presionar una respuesta ágil y oportuna en medio de una emergencia que aún no termina de sanar.










