En la madrugada del sábado 3 de enero de 2025, pasadas las 2:00 a.m., una ofensiva militar ordenada por el presidente Donald Trump culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Caracas, así como en dos bases militares venezolanas, un operativo confirmado por la fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi. La acción se basó en acusaciones graves contra Maduro por narcoterrorismo, narcotráfico, importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos contra territorio estadounidense, además de presuntos ataques a Colombia, incluyendo el magnicidio del senador Miguel Uribe Turbay. La derecha colombiana, liderada por el Centro Democrático y figuras como Álvaro Uribe Vélez, sus hijos Jerónimo, Tomás y Miguel Uribe Moreno y Londoño, el concejal bogotano Daniel Briceño, la representante a la Cámara Lina María Garrido de Cambio Radical, el representante Miguel Polo Polo, el concejal Papo Amín y el exfiscal Francisco Barbosa, celebró el hecho con entusiasmo en redes sociales como X, mientras criticaban duramente las siete publicaciones de rechazo inmediato del presidente Gustavo Petro.
El Centro Democrático emitió un comunicado destacando que la operación representa un mensaje inequívoco en defensa de la democracia y las libertades fundamentales, exigiendo que Colombia se alinee con las naciones que combaten la tiranía para proteger la estabilidad regional. Miguel Uribe Londoño, senador del partido, calificó el evento como un antes y un después para la región, afirmando que ningún poder es eterno y ningún dictador está por encima de la ley, y recordó las palabras de su pariente Miguel Uribe Turbay: mientras en Venezuela no haya libertad, en Colombia no habrá seguridad. Tomás Uribe Moreno fue más directo al exclamar que viva Trump y los Estados Unidos, apuntando a Iván Cepeda, Petro y Juan Manuel Santos como socios colombianos de Maduro responsables del auge en la producción de cocaína.
Durísimas críticas a Petro y la izquierda
Daniel Briceño, concejal de Bogotá por el Centro Democrático, ironizó que los petristas lloraron por el narco Jesús Santrich y ahora por el narcotraficante y dictador Maduro, recordando el éxodo masivo de millones de venezolanos y más de ocho millones de víctimas bajo su régimen. Lina María Garrido predijo que los mamertos saldrían en manada a defender a Maduro, mientras Papo Amín, también concejal bogotano del CD, anticipó un lloratón petrista. Miguel Polo Polo cuestionó directamente a Petro preguntándole cómo le quedó el ojo y advirtiéndole que el próximo sería él, al tiempo que predijo el retorno de la derecha al poder en Colombia en 2026. Jerónimo Uribe Moreno criticó a Santos por defender la soberanía venezolana y las elecciones libres, y Francisco Barbosa, exfiscal general, calificó la captura como un hito para la justicia regional, citando a Iván Cepeda quien había dicho que Maduro es digno sucesor de Hugo Chávez y trabajará por la paz en Colombia, al tiempo que advirtió a Petro sobre posibles sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
«¡Que viva Trump y que vivan los Estados Unidos de América! Faltan Cepeda, Petro y Santos, los socios colombianos de Maduro, los responsables del auge en producción de cocaína»
Tomás Uribe Moreno
Donald Trump compartió una fotografía de Maduro detenido en su plataforma Truth Social, imagen replicada por la Casa Blanca en X, lo que avivó las reacciones en Colombia. Este suceso no solo marca un giro en la dinámica regional, sino que reaviva el debate sobre la relación de Colombia con el chavismo y las implicaciones para la seguridad nacional, en un contexto de migración venezolana masiva y denuncias de vínculos narco entre regímenes autoritarios.

















