Yulitza Consuelo Tolosa, una estilista de 52 años residente en Bosa, sur de Bogotá, desapareció misteriosamente tras someterse a un procedimiento de lipólisis láser que duró cuatro horas en el centro estético Beauty Laser, ubicado en Venecia sobre la autopista Sur. El tratamiento, que costó tres millones de pesos, se realizó el miércoles 12 de junio, y su amiga Amalia Pardo denunció la desaparición ese mismo día. Autoridades policiales y de bomberos, al inspeccionar el lugar en la noche del 12 y la mañana del 14 de mayo, hallaron indicios claros de manipulación de evidencia, como el retiro del sistema de videovigilancia y el cambio de sábanas en la habitación donde se dejó a la paciente, además de evacuar a otra mujer de 34 años que había sido abandonada tras un procedimiento iniciado el lunes anterior sin asistencia médica posterior.
El personal del centro, conformado por extranjeros con acento venezolano, bloqueó las comunicaciones con la familia de Tolosa, quien no tiene cónyuge ni hijos, y proporcionó versiones contradictorias sobre su paradero, afirmando incluso una salida voluntaria. Tolosa, motivada por experiencias positivas compartidas por conocidas en el lugar, ingresó confiada al procedimiento, pero Amalia Pardo relató irregularidades graves, como la aplicación excesiva de sedación debido a los dolores reportados por su amiga. En la habitación donde la dejó, ya no había rastro de sus pertenencias, incluido el bolso, y las sábanas habían sido cambiadas. Además, se encontró su historia clínica impresa en el establecimiento, lo que aviva las sospechas de obstrucción.
Inspección revela abandono y manipulación
Los bomberos tuvieron que ingresar por una ventana y forzar la puerta principal para rescatar a la paciente de 34 años, quien permanecía sin atención médica en condiciones precarias. La familia de Tolosa denuncia obstrucción sistemática por parte del personal, que no es cirujano plástico certificado, según Pardo, quien cuestionó: “Puede ser un médico, pero no un cirujano plástico”. Este caso pone en evidencia la proliferación alarmante de centros estéticos irregulares en Bogotá, operando sin supervisión sanitaria adecuada y exponiendo a las pacientes a riesgos graves.
“En la habitación donde yo a ella la dejé, ya habían cambiado las sábanas. No había nada de ella, no estaba el bolso”
Amalia Pardo, amiga de Yulitza Tolosa
“Le ponían más sedación porque le dolía”
Amalia Pardo, amiga de Yulitza Tolosa
Las autoridades continúan las investigaciones para esclarecer el paradero de Yulitza Consuelo Tolosa, en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en clínicas estéticas no reguladas, donde procedimientos invasivos como la lipólisis láser se ofrecen sin garantías, dejando a familias en la incertidumbre y exigiendo mayor control por parte de las entidades sanitarias.












