Desde 2026, Colombia separa formación y evaluación para licencias de conducción

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El Gobierno nacional de Colombia anunció una reforma en la evaluación para obtener la licencia de conducción, que entrará en vigencia a partir de 2026 en todo el territorio nacional. Esta medida separa la formación, a cargo exclusivo de los Centros de Enseñanza Automovilística (CEA), de la evaluación, que solo podrán realizar los nuevos Centros de Apoyo Logístico de Evaluación (CALE). La Superintendencia de Transporte será la entidad encargada de vigilar el cumplimiento de estas normas, con el objetivo de reducir la accidentalidad vial, fortalecer la seguridad en las carreteras y prevenir irregularidades y conflictos de interés que surgían cuando los CEA manejaban ambos procesos simultáneamente.

Hasta ahora, los CEA se ocupaban tanto de la preparación de los aspirantes como de su evaluación, lo que generaba preocupaciones por falta de transparencia. La reforma busca elevar los estándares de calidad en la formación de conductores mediante un mayor control institucional, asegurando que los exámenes sean más rigurosos y objetivos. Los CALE funcionarán como los únicos evaluadores autorizados, sometidos a auditorías estatales periódicas para garantizar su imparcialidad.

Componentes de la nueva evaluación

El proceso de evaluación constará de un examen teórico integral que abarcará la comprensión de la normativa vial, la señalización, la convivencia en las vías, los cambios regulatorios recientes y la integración de la movilidad sostenible. En la parte práctica, se dividirá en dos etapas: la primera, en una pista cerrada, donde los aspirantes demostrarán maniobras básicas como arranque, frenado, uso de direccionales y parqueo; y la segunda, en vía pública con tráfico real, evaluada por un examinador acreditado de los CALE, para probar la reacción ante situaciones cotidianas.

Esta transformación promete una preparación más sólida para los futuros conductores y un impacto positivo en la seguridad vial del país, al eliminar posibles sesgos y profesionalizar el sistema de licencias. Las autoridades esperan que, con esta separación de roles, se logre una disminución significativa en los índices de siniestralidad, beneficiando a todos los colombianos que transitan por las carreteras.

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