David Murcia Guzmán, creador de DMG y exempresario preso en la cárcel La Picota de Bogotá por captación ilegal de recursos, lanzó duras denuncias contra el abogado Abelardo de la Espriella, quien fuera su defensor legal y actual aspirante presidencial para las elecciones de 2026. En una entrevista concedida a Caracol Radio en la sección conducida por Daniel Coronell, Murcia acusó a De la Espriella de abuso en su defensa, retención de alrededor de cinco mil millones de pesos, entrega de sobornos por 760 millones a congresistas para influir en una ley perjudicial para sus intereses, y de fingir un supuesto cristianismo en plena campaña política.
Las revelaciones surgen en un momento álgido del escenario político colombiano, donde De la Espriella busca consolidar su candidatura presidencial, y agitan las aguas al exponer presuntas prácticas de corrupción y manipulación legislativa. Murcia detalló que su exabogado no solo lo defendió de manera deficiente, sino que abusó de su confianza al quedarse con una suma millonaria que nunca devolvió, y que él mismo gestionó pagos a parlamentarios para bloquear normativas en contra de DMG.
Acusaciones de corrupción y enriquecimiento ilícito
Desde la Picota, Murcia Guzmán enfatizó que las denuncias responden a un abuso total de confianza por parte de De la Espriella, quien según él se enriqueció de forma inexplicable a costa de su defendido. El monto retenido asciende a unos cinco mil millones de pesos, mientras que los 760 millones destinados a sobornos fueron solicitados directamente por el abogado para «tocar» a congresistas y favorecer sus objetivos legales.
«Ya era hora de denunciar el abuso que se cometió por parte de un abogado que me defendió mal y abusó de mi confianza, abusó en todos los aspectos, porque hasta se quedó con el dinero».
David Murcia Guzmán, en entrevista a Caracol Radio
«Se pudo haber quedado, no sé, con unos… alrededor de unos 5 mil millones de pesos, más o menos. Unos cinco mil millones que nunca devolvió».
David Murcia Guzmán, en entrevista a Caracol Radio
Murcia aclaró que nunca le indicó sobornar a legisladores, sino que fue De la Espriella quien propuso y ejecutó el plan, lo que él interpreta como clara corrupción al implicar pagos en los bolsillos de congresistas para torcer leyes en su beneficio.
«En ningún momento yo le dije: ‘Oiga, vaya, toque congresistas’. No, él llegó y dijo: ‘Oiga, necesito setecientos sesenta millones de pesos porque hay que tocar algunos congresistas para que estén en contra de esa ley’».
David Murcia Guzmán, en entrevista a Caracol Radio
«Uno se da cuenta que eso es corrupción, ¿sí? Porque, pues, si hablamos de tocar congresistas, me imagino que es ponerles plata en el bolsillo para que favorezcan una ley».
David Murcia Guzmán, en entrevista a Caracol Radio
Además, el denunciante expresó indignación por el supuesto cambio religioso de De la Espriella, a quien acusa de ateo confeso que ahora se presenta como cristiano solo por conveniencia electoral, lo que choca con sus valores personales. Insistió en que no busca sabotear la campaña de su exabogado, sino contar la verdad, aunque admitió temor por posibles represalias contra él o su familia.
«Me indigna, como cristiano, que una persona como esta salga, que todo el mundo sabe que es ateo y que lo ha declarado públicamente, y salga a decir que ahora es cristiano. Ahora sí, en plena campaña».
David Murcia Guzmán, en entrevista a Caracol Radio
«No estoy interesado ni en dañarle ninguna campaña presidencial ni nada de esas cosas. Él es el que me involucra a mí en la tal campaña, ¿sí? No es que yo esté saliendo a dañarle la campaña, estoy saliendo a decir lo que es».
David Murcia Guzmán, en entrevista a Caracol Radio
En un cierre cargado de advertencia, Murcia dejó claro su miedo a venganzas: «A mí me puede dar miedo de que me haga algo, que le haga algo a mi familia. Y lo dejo acá clarito, que si algo le llega a pasar a mi familia o a mí, el culpable es Abelardo de la Espriella». Estas declaraciones no solo reviven el escándalo de DMG, sino que podrían impactar la trayectoria política de De la Espriella en un año preelectoral clave para Colombia.















