La tasa de desempleo en Colombia descendió al 10,9 por ciento en enero de 2026, marcando el nivel más bajo para ese mes en más de dos décadas, de acuerdo con las cifras oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Esta reducción se logró gracias a un aumento de 324.000 personas ocupadas en comparación con enero de 2025, aunque la informalidad laboral superó el 55 por ciento, lo que evidencia persistentes desafíos en la calidad del empleo.
La tasa global de participación en el mercado laboral se situó en el 63,6 por ciento, reflejando una menor proporción de personas activas en busca de oportunidades, mientras que el desempleo juvenil ronda el 15 por ciento y más de dos millones de jóvenes entre 15 y 28 años permanecen sin estudiar ni trabajar. Según el análisis sectorial de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), esta dinámica responde a una recuperación en la generación de empleo, pero con desequilibrios notables en la oferta y demanda de perfiles laborales.
Desbalance en sectores y perfiles demandados
Los sectores de comercio, alojamiento y servicios de comida mostraron la menor generación de empleo, en contraste con el dinamismo observado en información y comunicaciones, así como en servicios profesionales. Las empresas se han vuelto más selectivas en sus contrataciones, exigiendo mayores habilidades y experiencia, particularmente en tecnología, analítica de datos y roles comerciales especializados, lo que genera escasez en perfiles digitales y comerciales frente a una oferta abundante en roles tradicionales.
«Hoy vemos una mayor rotación y escasez en perfiles digitales y comerciales, mientras que en roles más tradicionales hay más oferta que demanda. Eso genera un desbalance en los tiempos de contratación y en la capacidad de las empresas para cubrir vacantes estratégicas.»
Pablo de Sagarminaga, cofundador de T-Mapp
Este panorama subraya que el problema trasciende la mera cantidad de puestos de trabajo, centrándose en la desconexión entre las necesidades empresariales y las competencias disponibles en el mercado laboral colombiano.
«El problema no es solo la cantidad de empleo, sino la conexión entre lo que las empresas necesitan y lo que encuentran en el mercado.»
Pablo de Sagarminaga, cofundador de T-Mapp
Informalidad como obstáculo persistente
La elevada informalidad, superior al 55 por ciento, limita el acceso a la seguridad social y la estabilidad económica para millones de trabajadores, agravando las vulnerabilidades en un contexto de recuperación postpandemia. Aunque el DANE celebra el hito del desempleo más bajo para un enero en dos décadas, expertos como los de ANIF y T-Mapp advierten que sin políticas enfocadas en formalización y capacitación estratégica, el avance podría ser efímero, dejando a sectores vulnerables como la juventud atrás en la senda hacia un mercado laboral más inclusivo y sostenible.












