En un operativo conjunto que involucró a varias entidades del Estado, la Policía Fiscal y Aduanera desmanteló una fábrica clandestina de medicamentos en la localidad de Kennedy, al sur de Bogotá, donde se incautaron 213.204 unidades de fármacos adulterados que ya estaban listos para su distribución ilegal. Simultáneamente, en un segundo allanamiento realizado en la localidad de Los Mártires, las autoridades hallaron seis toneladas de caramelos, dulces y gomas con fechas de vencimiento presuntamente borradas. En total, la mercancía decomisada en ambos puntos asciende a un valor estimado de 6.000 millones de pesos.
El teniente coronel Daniel Giovanni Lozano Rodríguez, director encargado de la Policía Fiscal y Aduanera, señaló que cada golpe al contrabando representa un impacto directo contra las finanzas del crimen organizado. En el procedimiento de Kennedy, los uniformados encontraron maquinaria industrial, bicarbonato de sodio, ácido cítrico, empaques y cajas que eran utilizados para la fabricación artesanal de analgésicos que imitaban marcas comerciales reconocidas, todo en condiciones antihigiénicas y sin ningún control sanitario.
El intendente Ómar Barón, perito de la Policía Fiscal y Aduanera, explicó que los empaques de los productos falsificados presentan un abre fácil, ciertos elementos originales y cortes perfectos, además de un sistema de impresión muy nítido y claro, características que dificultan su detección a simple vista. Sin embargo, alertó sobre el estado del lugar donde se depositaban los medicamentos, la mala manipulación de los elementos y la contaminación encontrada, lo que incrementa el riesgo para la salud pública.
«Cada golpe al contrabando es un golpe directo a las finanzas del crimen organizado»
Teniente coronel Daniel Giovanni Lozano Rodríguez, director encargado de la Policía Fiscal y Aduanera
Las autoridades advierten que los medicamentos falsificados pueden contener ingredientes incorrectos, dosis inadecuadas o sustancias dañinas, lo que puede provocar intoxicaciones, fallas en tratamientos médicos e incluso la muerte prematura. Como antecedente, se citó el caso ocurrido entre noviembre de 2008 y febrero de 2009 en Nigeria, donde 84 niños fallecieron por consumir dietilenglicol presente en un jarabe para la dentición, y otro caso en Panamá, donde un fabricante químico chino vendió dietilenglicol como glicerina de grado farmacéutico.
La Policía recomendó a la ciudadanía desconfiar de precios demasiado bajos y adquirir medicamentos únicamente en establecimientos autorizados. En el operativo también participaron el Invima, la Fiscalía, la Dian y la Secretaría de Salud de Bogotá, quienes continúan con las investigaciones para determinar el origen y el destino final de esta mercancía incautada.












