En una operación conjunta, la Policía Nacional, el Ejército Nacional, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), la Inspección de Policía de Quibdó y la Corporación Autónoma Regional del Chocó (Codechocó) destruyeron doce minas ilegales explotadas por el Clan del Golfo, autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia, en el corregimiento de Guayabal, municipio de Quibdó, en el departamento de Chocó. Durante la intervención, se incautaron y destruyeron cinco dragas, veinte motobombas y trece motores utilizados en la extracción ilícita de minerales, generando una afectación económica estimada en 275 millones de pesos para las economías criminales del grupo armado.
Esta acción no solo busca impactar la capacidad logística y financiera del Clan del Golfo, sino también mitigar los graves daños ambientales causados por estas actividades, como la degradación de ecosistemas, la alteración de la franja forestal protectora, la contaminación de fuentes hídricas con mercurio y el perjuicio a la fauna y flora de la región. Los elementos destruidos eran fundamentales para las operaciones de minería ilegal que amenazaban la biodiversidad y las comunidades locales.
Golpe a las economías ilícitas y defensa del medio ambiente
El brigadier general Carlos Germán Oviedo Lamprea, quien lideró la coordinación de la operación, destacó la importancia de estas intervenciones para proteger no solo las finanzas criminales, sino también los recursos naturales esenciales para las futuras generaciones. La destrucción de estos equipos refuerza el compromiso de las autoridades con la defensa ambiental y complica significativamente las operaciones del Clan del Golfo en la zona.
“Al intervenir la minería ilegal no solo afectamos las economías criminales, sino que protegemos los ecosistemas, las fuentes hídricas y la biodiversidad que son fundamentales para las comunidades y para las futuras generaciones“
Brigadier general Carlos Germán Oviedo Lamprea
Según el reporte oficial de la Policía Nacional, esta operación conjunta representa un avance clave en la lucha contra la minería ilegal en Chocó, una región estratégica para los grupos armados ilegales, y subraya la determinación de las instituciones en preservar el equilibrio ambiental mientras se debilita la estructura económica de amenazas como el Clan del Golfo.

















