La emblemática escultura ‘Paloma de la Paz’, obra del maestro Fernando Botero, fue retirada de la Casa de Nariño y devuelta al Museo Nacional de Colombia, a exactamente una semana de que el presidente electo Abelardo de la Espriella asuma el poder. La noticia se conoció el jueves 30 de julio de 2026, aunque el operativo de traslado desde la sede presidencial había comenzado el 23 de julio, en medio de la transición de gobierno. Este movimiento, que implicó el desmonte y embalaje de la pieza de bronce de 70 centímetros de altura bajo estrictos protocolos de conservación, marca un nuevo capítulo en la historia política y simbólica de la obra, que fue donada al Estado colombiano en 2016 durante el gobierno de Juan Manuel Santos como emblema del proceso de paz con las Farc-EP.
La decisión de la administración saliente de Gustavo Petro de devolver la escultura al Museo Nacional, declarada Patrimonio Cultural de la Nación, se enmarca en la voluntad del presidente de garantizar su conservación estatal, en contraste con la postura de De la Espriella, quien ha mostrado reticencia a habitar la Casa de Nariño. La obra tuvo un recorrido polémico: tras permanecer en la residencia presidencial durante el gobierno de Santos, fue enviada al Museo Nacional por Iván Duque. Al asumir el cargo, Petro ordenó su regreso como símbolo de su política de Paz Total. Ahora, en un nuevo giro institucional, la paloma vuelve al museo justo cuando el presidente electo prepara una posesión sin precedentes, programada para el 7 de agosto en Cali, lejos del tradicional recinto bogotano.
Un nuevo gobierno que perfila su hoja de ruta
Mientras la escultura de Botero cambiaba de sede, Abelardo de la Espriella intensificó los preparativos para su mandato. El presidente electo convocó a su gabinete a un retiro espiritual en Barranquilla, una decisión que su equipo de empalme justificó como la expresión más clara de los valores que orientarán su gobierno. “El nuevo gobierno se construye con fe, con equipo y con la convicción de que gobernar bien exige no solo capacidad técnica, sino también humildad, propósito compartido y la guía de Dios”, señalaron en un comunicado oficial. El líder electo también participó en un empalme regional con autoridades de Cundinamarca y presidió un consejo de ministros para definir los últimos nombramientos en las carteras de Salud y Ciencias.
“Desde Cali, enviaremos un mensaje claro al país: el Estado volverá a estar presente en cada rincón de Colombia y las regiones ocuparán el lugar que siempre debieron tener en la construcción del futuro nacional”.
Abelardo de la Espriella, presidente electo, en redes sociales
La mudanza de la ‘Paloma de la Paz’ no es el único hecho que refleja la compleja transición. El expediente del traslado de la sede legislativa para la posesión presidencial evidenció profundas divisiones: 58 senadores votaron a favor y 30 en contra. Mientras el presidente Gustavo Petro guarda silencio oficial sobre el retiro de la obra, la escultura aguarda su nueva exhibición en el Museo Nacional, en medio de un país que observa cómo el nuevo gobierno se prepara para tomar las riendas con un discurso de descentralización y fe.












