Déficit de energía firme alcanzará 7,8% en 2027, alerta Acolgén

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La Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgén) encendió las alarmas durante la instalación del 18° Congreso Anual de Energía al revelar que el déficit de energía firme del país alcanzará el 5,4 % en 2026, para luego escalar al 7,8 % en 2027 y al 7,6 % en 2028, según proyecciones de XM, el operador del sistema. Natalia Gutiérrez, presidenta del gremio, hizo un llamado urgente al nuevo Gobierno que encabeza Abelardo de la Espriella para que acelere las medidas necesarias que permitan ampliar la generación eléctrica y evitar una crisis de seguridad energética. La advertencia se produce en un contexto de cambio de administración y con datos que evidencian una caída drástica en la incorporación de nueva capacidad de generación durante los últimos cuatro años, lo que ha puesto al sector en una situación que la dirigente gremial calificó como de «cuidados intensivos».

Los números presentados por Acolgén, basados en el seguimiento de XM, muestran una tendencia preocupante: en 2022 solo entró en operación el 28 % de la capacidad de generación prevista; en 2023 el porcentaje cayó al 17 %; en 2024 fue del 25 %; y en 2025 se desplomó al 10,8 %, el mínimo histórico registrado. En lo corrido de 2026, entre enero y abril, apenas se ha materializado el 23 % de lo proyectado. Gutiérrez explicó que este rezago estructural obedece a decisiones que afectaron la inversión privada y al deterioro de la institucionalidad del sector en los últimos cuatro años. «Colombia enfrenta un reto que no podemos aplazar. La realidad es que Colombia tiene hoy un problema de energía firme que se ha venido alimentando durante los últimos cuatro años», afirmó la presidenta de Acolgén durante su intervención.

Las graves consecuencias de un eventual racionamiento

Para dimensionar el riesgo, el gremio presentó un estudio de Fedesarrollo que proyecta el impacto de un racionamiento eléctrico similar al vivido en los años 90. De materializarse, la economía colombiana sufriría una contracción de 1,5 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB), se perderían 230.000 empleos y más de 300.000 personas caerían en la pobreza: 203.000 engrosarían las filas de la pobreza y 102.000 las de la pobreza extrema. El costo de apenas una hora diaria de racionamiento se estima entre 175.000 y 204.000 millones de pesos. Los sectores de manufactura, minería y comercio, que en conjunto concentran el 24 % del PIB y el 30 % del empleo nacional, serían los más afectados.

«El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella recibe este problema del gobierno anterior: la seguridad energética en cuidados intensivos»

Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgén

Frente a este panorama, Acolgén presentó un paquete de propuestas orientadas a recuperar la inversión privada y garantizar la seguridad energética del país. El gremio insiste en la necesidad de brindar seguridad jurídica e institucional con reglas claras y una visión de largo plazo a 20, 30 y 40 años, agilizar los trámites de licencias ambientales, procesos territoriales y consultas previas, desarrollar oportunamente la red de transmisión y garantizar la disponibilidad de combustibles. La dirigente gremial subrayó que las plantas de generación, centrales térmicas y líneas de transmisión requieren años de trabajo, licencias, inversión y diálogo social, por lo que no se pueden postergar las decisiones.

«La palabra es esperanza. No hablo de una esperanza ingenua. No hablo de cerrar los ojos frente a los enormes retos que enfrentamos. Hablo de la esperanza que nace cuando un nuevo Gobierno reconoce que el país tiene problemas, identifica sus causas y, aunque no sea culpa de este Gobierno, decide enfrentarlos y tiene la voluntad de hacer las cosas diferentes»

Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgén

Acolgén, que representa a los generadores de energía eléctrica de Colombia, recordó que el sector ha acumulado inversiones por más de 140 billones de pesos en los últimos 30 años, distribuidas en más de 80 municipios del país. Gutiérrez concluyó que la llegada del nuevo Gobierno abre una etapa para reconocer la gravedad del problema y buscar soluciones, pero advirtió que la ventana de oportunidad es estrecha: la seguridad energética, dijo, está en cuidados intensivos y no admite más aplazamientos.

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