En el marco de las encuestas sobre la intención de voto para la primera vuelta presidencial de 2026 en Colombia, recientes sondeos de Invamer, publicados por Caracol TV y Blu Radio, y de GAD3, difundido por RCN, revelan una notable diferencia de 8,3 puntos porcentuales en el favoritismo hacia el senador del Pacto Histórico, Iván Cepeda. Mientras Invamer, realizada de manera presencial con 3.800 personas y un margen de error del 2%, le otorga un 44,3%, GAD3, que entrevistó telefónicamente a 1.500 personas entre el 20 y el 22 de abril con un margen de error del 2,61%, lo ubica en un 36%. Estas cifras, correspondientes a abril de 2024, posicionan a Cepeda como líder en ambas mediciones, aunque proyectan escenarios opuestos para un eventual triunfo en primera vuelta.
La evolución de Cepeda en Invamer es particularmente destacada, pasando del 37,1% en febrero al 44,3% actual, un ascenso de 7,2 puntos, mientras que en GAD3 solo ganó 2 puntos. En contraste, Abelardo de la Espriella aparece con 21,5% en Invamer y 21% en GAD3, y hasta un 27,2% en AtlasIntel; Paloma Valencia, con 19,8% en Invamer, 13% en GAD3 y 22,9% en esta última. Otros nombres como Claudia López caen al 3,6% en Invamer desde un 11,7% previo, Sergio Fajardo al 2,5% desde 6,6%, y el voto en blanco se sitúa en 5%. Candidatos como Santiago Botero, Miguel Uribe Londoño, Luis Gilberto Murillo, Roy Barreras y Gustavo Matamoros no superan el 0,8%, con Barreras y Matamoros en 0%.
Diferencias metodológicas en el centro del debate
Expertos como Margarita Martínez, directora de Ciencias Políticas de la Universidad de San Buenaventura, atribuyen estas discrepancias a variaciones en el diseño de las encuestas, incluyendo el modo de entrevista, la ponderación, la composición territorial y el filtro de votante probable. Invamer emplea un tarjetón oficial en formato presencial, GAD3 opta por llamadas telefónicas y AtlasIntel por encuestas digitales, lo que genera sobrerrepresentación de estratos populares en las muestras presenciales, favoreciendo candidaturas como la de Cepeda. Las tendencias más ilustrativas, según analistas, se observan en mediciones secuenciales de la misma encuestadora, donde el senador del Pacto Histórico muestra un crecimiento sostenido.
“Lo más razonable es leerla como el resultado de diferencias de diseño, modo de entrevista, ponderación, composición territorial y filtro de votante probable”.
Margarita Martínez, directora de Ciencias Políticas de la Universidad de San Buenaventura
Estas divergencias no solo cuestionan la credibilidad inmediata de las encuestas, sino que impactan directamente las estrategias de campaña, la percepción de los financiadores y las expectativas de los votantes. La dispersión del voto de derecha entre figuras como Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia impide una consolidación, al tiempo que el centro colapsa en las mediciones, dejando un panorama fragmentado rumbo a 2026.
“El candidato que llega con una base más cohesionada tiende a verse más fuerte, sobre todo en encuestas que filtran por votantes más decididos o que capturan mejor territorios y estratos donde su candidatura tiene mayor entrada”.
Margarita Martínez, directora de Ciencias Políticas de la Universidad de San Buenaventura
En este contexto, la interpretación de los sondeos se convierte en un desafío clave para políticos y analistas, recordando que las proyecciones varían según la metodología empleada y subrayando la importancia de series longitudinales para capturar tendencias reales en el electorado colombiano.












