La senadora Aida Quilcué fue secuestrada durante más de tres horas el 10 de febrero en el departamento del Cauca por miembros de las disidencias del Estado Mayor Central, al mando de alias “Iván Mordisco”, y liberada gracias a la presión ejercida por las comunidades indígenas del pueblo Nasa. El incidente ocurrió en medio de tensiones históricas por el control de territorios ancestrales, donde las comunidades indígenas no acatan los lineamientos de las disidencias armadas.
Quilcué, representante del pueblo Nasa, fue retenida por hombres armados de este grupo disidente, que opera en la región del Cauca, fundamental para la consolidación de rutas de narcotráfico. La liberación se logró por la movilización y presión de las comunidades indígenas, asentadas históricamente en municipios como Toribío, Páez y Caldono, así como en Valle del Cauca, Putumayo, Tolima y Huila. Este episodio se enmarca en una guerra prolongada contra las comunidades indígenas en el Cauca, donde las disidencias representan los atacantes actuales, sumado a persecuciones constantes contra líderes Nasa por parte de diversos grupos armados.
Raíces en disputas territoriales y autonomía indígena
El secuestro evidencia las tensiones históricas por territorios ancestrales, reconocidos en la Constitución de 1991 que consagra la autonomía indígena. Las comunidades Nasa han enfrentado disputas jurídicas con el Estado y el asedio de grupos criminales que buscan apropiarse de estos territorios para ejercer gobernanzas ilegales. “Iván Mordisco” aparece como un eslabón más en una historia marcada por la compleja legislación de autonomías indígenas y la ausencia estatal, según análisis de expertos en la región.
«Grito de guerra» de las disidencias contra el pueblo Nasa.
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Jaime Wilches, analista político de la Universidad Politécnico Grancolombiano, en diálogo con Infobae Colombia, describió el panorama como preocupante, especialmente en época electoral, donde se han agravado atentados, ataques y amenazas contra candidatos al Senado y la Presidencia. “Podemos hablar de tres puntos principales: la precariedad de la democracia, la ausencia del Estado para controlar la violencia y la debilidad de las instituciones para hacer frente a las organizaciones criminales”, afirmó Wilches.
Lo que vemos es una guerra histórica en la que han participado diferentes actores, no solo con las fuerzas militares, sino con la autonomía de los pueblos indígenas. Hay que ver cuáles son los resultados de la Paz Total en la región para que no se tenga que seguir viviendo con la incertidumbre.
Jaime Wilches, analista político de la Universidad Politécnico Grancolombiano
Wilches también resaltó que de manera histórica, las tensiones por el territorio han derivado en complejos conflictos en la zona, y subrayó la importancia del pueblo Nasa, anclado en luchas que se concretaron con la autonomía territorial en 1991. “El secuestro de la senadora supone un golpe a una comunidad que ha sido símbolo de lucha, resistencia y dignificación de los territorios”, agregó, en un contexto donde las comunidades indígenas ven en sus tierras una ventana de oportunidad para los criminales.
Este suceso pone en evidencia la necesidad de evaluar los avances de la política de Paz Total en el Cauca, mientras la región sigue siendo escenario de violencia en plena temporada electoral, con imágenes del incidente circulando en redes como X y agencias como AFP, Indepaz y Reuters.















