El pasado lunes 20 de julio de 2026, alrededor de las 8:40 de la noche, el creador de contenido Diego Andariego sufrió un intento de hurto en el parque del barrio Nicolás de Federmán, en Bogotá, que terminó con un disparo en su pierna izquierda. Mientras paseaba a su perro y revisaba las estadísticas de un video recién publicado, fue interceptado por dos hombres armados que le exigieron su teléfono celular. En un acto de resistencia, la víctima estrelló el dispositivo contra el suelo, lo que provocó la reacción violenta de uno de los asaltantes, quien le disparó con un arma traumática. El proyectil, un perdigón de caucho, quedó incrustado en su pierna, mientras los atacantes huían en un vehículo gris con la ayuda de cómplices, sin lograr llevarse el teléfono.
El mismo Diego Andariego confirmó lo sucedido a través de sus redes sociales, señalando que no se trataba de una estrategia de contenido. “Desafortunadamente, muchachos, no es clickbait. Así como lo leyeron en el título, me dispararon para atracarme”, declaró. En su relato, describió la reacción del atacante tras ver frustrado el hurto: “El man como que, yo no sé si en el, como en la conmoción, el susto o lo que fuera, dijo: ‘¡Ah, este hijueputa!’ Y de una vez, ¡pa! Disparo”. Vecinos del sector auxiliaron al creador de contenido y llamaron a emergencias, pero la ambulancia tardó entre 30 y 40 minutos en llegar. Durante la espera, los operadores le indicaron que improvisara un torniquete con la correa de su perro para contener la hemorragia.
La negativa a denunciar y la polémica con la Policía
Uno de los aspectos más controvertidos del caso surgió cuando la patrulla de la Policía que atendió el incidente le informó a Diego Andariego que no podía interponer una denuncia formal por hurto. Según la versión del creador de contenido, los uniformados argumentaron que al no haber consumado el robo—pues él mismo destruyó su celular—no existía un hurto que denunciar. “No, pero es que no puede poner denuncio porque no hay robo. O sea, usted botó el celular y usted tiene el celular, entonces no, no hay un robo que denunciar”, le habría dicho la patrulla. Esta situación generó una fuerte crítica en redes sociales, donde varios usuarios señalaron que la policía del sector evita registrar este tipo de incidentes para no afectar sus indicadores de gestión. Un usuario comentó: “Los policías de ese sector le dijeron que no colocará la denuncia por qué ellos son medidos por esos indicadores y no les conviene”.
Pese a la negativa inicial, un seguidor que es abogado intervino en la conversación digital para aclarar la vía legal correcta. “Dieguito primero, pronta recuperación. Segundo, soy abogado, puede poner la querella (por ser lesiones personales) y solicitar la recolección de video de las cámaras del sector, si las hay, proporcionando una descripción del atacante, si lo vio, o con testigos”, escribió en un comentario. Así, la víctima podría presentar una querella por lesiones personales, un delito que sí es procesable independientemente de que el robo se haya consumado o no. Las cámaras de seguridad del sector habrían captado el momento de la interceptación y el disparo, así como la huida de los atacantes en el vehículo gris, lo que podría ser clave para la investigación.
Atención médica y contexto de inseguridad
Tras el ataque, Diego Andariego fue atendido en un centro de la Cruz Roja, donde los médicos realizaron la limpieza de la herida, extrajeron el perdigón de caucho y aplicaron los puntos necesarios. El creador de contenido, conocido por sus video crónicas en lugares peligrosos y abandonados, según su perfil de Instagram, se encuentra en proceso de recuperación. El hecho ha reavivado el debate sobre la inseguridad en el barrio Nicolás de Federmán, una zona que, según denuncian los vecinos, ha sido escenario de recurrentes delitos, y donde la comunidad ha solicitado una mayor presencia policial sin obtener resultados efectivos. Mientras tanto, la pregunta sobre por qué la Policía desestimó la denuncia inicial sigue siendo el centro de la controversia, y muchos esperan que las autoridades reconsideren su postura y brinden el acompañamiento necesario a la víctima.












