El dólar estadounidense abrió este 28 de enero en Colombia a un promedio de 3.612,35 pesos colombianos, marcando una caída del 1,87 por ciento en comparación con la jornada previa, cuando se cotizó en 3.681,19 pesos, según el reporte de cotización del Dow Jones. Este retroceso representa un giro notable frente al aumento del 3,01 por ciento registrado en la sesión anterior, en un contexto de volatilidad cambiaria impulsada por factores económicos globales y locales.
En la última semana, la moneda estadounidense mostró una leve apreciación del 0,04 por ciento, mientras que en el último año acumula una depreciación del 13,39 por ciento. La volatilidad en los últimos siete días alcanzó el 37,44 por ciento, y de manera anual se sitúa en el 14,29 por ciento. El peso colombiano, controlado por el Banco de la República, mantiene su circulación en denominaciones de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos, con las monedas de 500 y 1.000 pesos siendo bimetálicas e incorporando diseños que aluden a la biodiversidad nacional, como el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama. Cabe recordar que la moneda de 1.000 pesos, introducida en su primera versión entre 1996 y 2002, perdió popularidad debido a la facilidad para falsificarla.
Proyecciones favorables para el peso y riesgos en el horizonte
El Grupo Cibest de Bancolombia proyecta que para 2026 el dólar se ubicará en un promedio de 3.878 pesos, con una apreciación esperada del peso del 14 por ciento frente al dólar en 2025. Esta perspectiva se basa en la debilidad global del dólar estadounidense, evidenciada en la caída del 9 por ciento del índice DXY, junto con el impulso de las remesas y las tasas de interés locales. Actualmente, la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos oscila entre el 3,50 y el 3,75 por ciento, mientras que el Banco de la República mantiene la suya en el 9,25 por ciento, lo que favorece la fortaleza del peso en las negociaciones promedio del mercado colombiano.
Sin embargo, no todo es optimismo: persisten riesgos como la incertidumbre fiscal, un posible recorte en la calificación soberana de Colombia y el proceso electoral en curso, que podrían alterar la trayectoria de la moneda local en este entorno de volatilidad cambiaria.















