El dólar estadounidense abrió la jornada de este sábado 14 de septiembre con una cotización promedio de 3.109,17 pesos colombianos, registrando una variación positiva del 0,97% frente al cierre anterior de 3.079,23 pesos. Este comportamiento del mercado cambiario colombiano se produce en un contexto de debilidad global de la divisa norteamericana, cuyo índice DXY ha caído un 9%, mientras que el peso colombiano acumula una apreciación cercana al 14% durante 2025, consolidándose como una de las monedas emergentes más favorecidas por el actual entorno financiero internacional.
Las proyecciones del Grupo Cibest de Bancolombia anticipan que la tasa de cambio podría promediar los 3.878 pesos para el año 2026, sustentadas en el comportamiento observado durante este año y en las expectativas de ajustes en las tasas de interés. La volatilidad actual de la moneda se sitúa en 8,48%, cifra considerablemente inferior al 13,57% registrado en periodos anteriores, lo que sugiere una mayor estabilidad a corto plazo. En términos semanales, la divisa presenta una variación negativa del 0,25%, mientras que en la comparación interanual la caída alcanza el 16,63%.
Factores que impulsan la fortaleza del peso
El diferencial de tasas de interés entre la Reserva Federal de Estados Unidos, que mantiene sus tipos en un rango de 3,50% a 3,75%, y el Banco de la República, con una tasa del 9,25%, continúa siendo el principal motor de estrategias como el carry trade, que aprovechan este margen para invertir en activos colombianos. Adicionalmente, el flujo constante de remesas hacia el país y las expectativas sobre las políticas comerciales de la administración estadounidense han contribuido a fortalecer la posición del peso frente al dólar.
Entre las monedas de curso legal que administra el Banco de la República, las denominaciones de 500 y 1.000 pesos son bimetálicas, diseñadas para dificultar la falsificación, e incorporan elementos alusivos a la biodiversidad colombiana como el oso de anteojos y la guacamaya bandera. Resulta curioso que la moneda de 1.000 pesos, que circuló por primera vez entre 1996 y 2002, haya perdido popularidad en aquel entonces precisamente por su facilidad de falsificación, un desafío que las nuevas piezas bimetálicas buscan superar.
Sin embargo, el panorama para 2026 no está exento de riesgos. La incertidumbre fiscal derivada del reciente recorte en la calificación soberana de Colombia y el proceso electoral que se avecina podrían generar presiones al alza sobre la tasa de cambio, contrarrestando parcialmente los efectos positivos del diferencial de tasas y del fortalecimiento del peso. Los analistas del mercado seguirán de cerca estos factores en los próximos meses, mientras el dólar intenta estabilizarse tras un año de pérdidas frente a las principales monedas del mundo.










