El dólar estadounidense abrió el 3 de junio en Colombia con un promedio de 3.574,97 pesos, lo que representa un incremento del 0,27% frente al cierre anterior de 3.565,52 pesos, según datos de Dow Jones procesados por el Grupo Cibest de Bancolombia. La cotización de referencia, calculada con base en la información del proveedor internacional, refleja una leve presión alcista en la jornada, aunque en una perspectiva más amplia la moneda extranjera mantiene una tendencia bajista: en la última semana acumula una caída del 1,67% y en el último año el descenso alcanza el 8,31%.
El comportamiento del tipo de cambio ocurre en un contexto de alta volatilidad, que duplica el nivel de referencia. La volatilidad actual se sitúa en 20,71%, muy por encima del 13,16% que se considera normal, lo que indica inestabilidad en el mercado cambiario colombiano. Este fenómeno se explica por factores tanto internos como externos: por un lado, la política monetaria contractiva del Banco de la República, que mantiene la tasa de interés en 9,25%, y por otro, la debilidad global del dólar, cuyo índice DXY ha caído un 9% en los últimos meses.
Proyecciones para 2026 y factores de largo plazo
El Grupo Cibest de Bancolombia proyecta que el dólar promedio en 2026 será de 3.878 pesos, un nivel superior al actual pero aún por debajo de los máximos históricos. Esta previsión se sustenta en la persistente debilidad del dólar a nivel mundial, el flujo de remesas hacia Colombia, la posibilidad de un alza adicional en las tasas de interés locales y el atractivo del carry trade. Sin embargo, el escenario no está exento de riesgos: la incertidumbre fiscal, el posible recorte de la calificación soberana y el proceso electoral que enfrentará el país generan presiones que podrían modificar la trayectoria esperada.
En lo que va de 2025, el peso colombiano se ha apreciado un 14% frente al dólar, un movimiento que coincide con la caída del índice DXY y que refleja la confianza de los inversionistas en la economía local, a pesar de los desafíos estructurales. La Reserva Federal, por su parte, mantiene su tasa de interés en un rango de 3,50% a 3,75%, lo que también influye en los flujos de capital hacia economías emergentes como la colombiana.
En el ámbito de la moneda física, el peso colombiano, emitido por el Banco de la República, circula en denominaciones de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos. Las monedas de 500 y 1.000 pesos son bimetálicas y presentan diseños inspirados en la biodiversidad del país: el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama. La moneda de 1.000 pesos, sin embargo, ha perdido popularidad debido a problemas de falsificación, un desafío que el emisor ha enfrentado con medidas de seguridad y campañas de concientización. Este contexto monetario, aunque no define directamente el tipo de cambio, forma parte del ecosistema económico que los analistas consideran al evaluar la estabilidad del mercado cambiario.











