El dólar estadounidense cerró el 7 de agosto de 2025 en 3.148,28 pesos colombianos, lo que representa una caída del 1,03 % frente al cierre anterior de 3.180,94 pesos, según datos del mercado cambiario colombiano. Esta disminución, que se suma a una tendencia bajista de los últimos tres días, refleja la persistente debilidad global de la divisa estadounidense y el flujo constante de remesas que fortalece al peso colombiano. El índice DXY, que mide el valor del dólar frente a una canasta de monedas, ha caído un 9 % en lo que va del año, mientras que el peso colombiano se ha apreciado un 14 % en el mismo período.
La volatilidad cambiaria se mantiene elevada, con un indicador actual del 30,6 %, muy por encima del 13,75 % que se considera como referencia histórica. Este comportamiento está influenciado por el diferencial de tasas de interés entre Estados Unidos y Colombia: la Reserva Federal mantiene su tasa en un rango de 3,50 % a 3,75 %, mientras que el Banco de la República la tiene en 9,25 %. Dicho diferencial incentiva las operaciones de carry trade, en las que inversores internacionales toman crédito en dólares a bajo costo y lo invierten en pesos colombianos para aprovechar los mayores rendimientos, lo que presiona al alza la moneda local y a la baja el tipo de cambio.
Proyección para 2026 y riesgos fiscales
El Grupo Cibest de Bancolombia, citado por Valora Analitik, proyecta que el precio promedio del dólar para 2026 será de 3.878 pesos colombianos, una cifra que, aunque superior al cierre actual, refleja la expectativa de que la divisa estadounidense se mantendría en un nivel moderado durante los próximos años. Los analistas del Grupo Cibest señalan que la debilidad global del dólar, el flujo de remesas, la expectativa de ajustes al alza en las tasas locales y el carry trade son los principales factores que sustentan esta proyección a la baja. Sin embargo, advierten sobre riesgos alcistas que podrían impulsar el dólar al alza, como la incertidumbre fiscal tras el recorte en la calificación soberana de Colombia y el proceso electoral que se avecina en 2026.
En el contexto de estas fluctuaciones, la economía colombiana opera con una moneda que refleja la riqueza natural del país. Las monedas de curso legal —denominaciones de 50, 100, 200, 500 y 1000 pesos— incluyen diseños alusivos a la biodiversidad. Las de 500 y 1000 pesos son bimetálicas y portan imágenes de especies como el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama, un contraste simbólico con la volatilidad que caracteriza al mercado cambiario.










