El dólar en Colombia experimentó una notable volatilidad el 8 de mayo, cerrando en $3.747,53 en el mercado cambiario local, impulsado por la incertidumbre política generada ante las elecciones presidenciales de primera vuelta programadas para el 31 de mayo de 2026. Durante esa jornada, la moneda estadounidense osciló entre un mínimo de $3.716,01 y un máximo de $3.774, con un total de 1.200 transacciones que sumaron USD1.293 millones. Dos días después, el 10 de mayo, las casas de cambio reportaron una cotización de $3.724,38, reflejando la inestabilidad persistente en un contexto donde el peso colombiano registró el peor desempeño entre las monedas latinoamericanas en los primeros días de mayo, cotizando cerca de $3.730 por unidad.
Analistas como Santiago Martínez, de Monedas de Visión Davivienda, y Manuela Gálvez, analista estratega de Inversión de Protección, junto con expertos de Bancolombia, atribuyen esta alza y fluctuación a una combinación de factores políticos, monetarios y externos. La decisión del Banco de la República de mantener su tasa de interés en 11,25% sorprendió a los inversionistas, quienes esperaban un ajuste al alza que hiciera más atractivo al peso para los extranjeros en mercados emergentes como el colombiano. Además, el sector público realizó compras por cerca de USD1.098 millones en los últimos días, tras ventas previas cercanas a USD670 millones, mientras que la caída en los precios del petróleo Brent, que se ubica cerca de USD100 por barril, afecta negativamente a Colombia como exportador de crudo. A esto se suma la rebaja de la calificación soberana a BB- por parte de Standard & Poor’s, el deterioro de las finanzas públicas y el conflicto en Medio Oriente, que elevan la percepción de riesgo.
Incertidumbre electoral como catalizador principal
La proximidad de las elecciones presidenciales, con contendientes como Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia en el radar, genera temores sobre el futuro de las finanzas públicas, el desarrollo económico y la seguridad nacional. Esta semana, el dólar se acercó a $3.800, un máximo no visto desde marzo, y Bancolombia advierte de riesgos al alza derivados de las encuestas electorales, así como de los datos de inflación de abril y el PIB del primer trimestre. Para mayo de 2026, los analistas proyectan que la tasa de cambio fluctúe entre $3.600 y $3.750, posicionándose alrededor de $3.700 en el corto plazo gracias a una depreciación global del dólar, y acercándose a $3.850 en la segunda mitad y fin de ese año.
«La volatilidad ha incrementado y el resultado de la contienda electoral enviará señales fundamentales sobre el futuro de las finanzas públicas, el desarrollo económico y la seguridad nacional».
Santiago Martínez, analista de Monedas de Visión Davivienda
«Al no aumentar la tasa esperada, el peso perdió atractivo para los inversionistas extranjeros, que normalmente buscan tasas de interés altas en países emergentes como Colombia».
Santiago Martínez, analista de Monedas de Visión Davivienda
En este escenario, el peso se habría beneficiado previamente de una mayor entrada de dólares por el alza en los precios del petróleo, pero el retroceso reciente generó un efecto contrario, según explica Manuela Gálvez. «Esperamos que la tasa de cambio se posicione alrededor de $3.700 en mayo, favorecido por una depreciación global del dólar», añade Martínez, quien también destaca las operaciones del sector público. La interacción de estos elementos subraya la vulnerabilidad del mercado cambiario colombiano ante un panorama de alta incertidumbre, donde los inversionistas permanecen atentos a los próximos movimientos electorales y económicos.











