La volatilidad en los mercados financieros colombianos se intensificó en los días previos a la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026, con un ajuste cercano al 7% en el precio del dólar y tasas de interés que siguen presionando el costo del crédito para empresas y hogares. La Tasa Representativa del Mercado (TRM) pasó de los $3.550 a oscilar entre $3.760 y $3.796 en las últimas semanas, mientras que el dólar cerró en un promedio de $3.660 el 24 de mayo, según datos del proveedor Set-FX y reportes de Crowe Colombia basados en información de la Superintendencia Financiera, el Banco de Bogotá y Bancolombia. En medio de este escenario, el Banco de la República mantuvo su tasa de interés de referencia en 11,25%, y la tasa de usura para créditos de consumo se fijó en 28,17% efectivo anual para mayo de 2026, lo que representa un aumento de 1,41 puntos porcentuales frente al mes anterior. La inflación anual a abril se ubicó en 5,68%, aún lejos de la meta oficial del 3%.
La incertidumbre política inherente al proceso electoral, sumada al antecedente de la devaluación del 37% que sufrió el peso colombiano tras las elecciones de 2022 —cuando el dólar pasó de $3.800 a cerca de $5.200 en pocas semanas—, ha llevado a los inversionistas a recomponer sus portafolios en activos en pesos como cobertura ante posibles cambios abruptos. Además, la rebaja de la calificación soberana a BB- por parte de Standards & Poor’s en 2025 encarece el costo de oportunidad del capital internacional para Colombia, situándola por debajo de países como Brasil y México. Según analistas del Banco de Bogotá y Bancolombia, el mercado ya descuenta escenarios políticos con alta sensibilidad, y proyectan que tras la primera vuelta el dólar podría ajustarse otros $200 o $300 si el resultado se interpreta como negativo.
Óscar Villarruel, socio de Crowe Colombia, advirtió que en este entorno de tasas elevadas los consumidores deben ser especialmente cuidadosos al momento de adquirir créditos. “En crédito, el error más común es mirar solo la cuota. En un escenario de tasas altas, el consumidor debe preguntar cuánto pagará en total, cuál es la tasa efectiva anual y qué costos adicionales tiene la operación; los costos administrativos y los seguros pueden ser más costosos que la propia tasa de interés”, explicó. Y agregó: “No es que haya elecciones, sino tomar decisiones de crédito, ahorro o consumo como si el entorno no estuviera más sensible”. Un ejemplo citado en el informe de Crowe Colombia ilustra la presión: un televisor de $3 millones financiado a 36 meses puede terminar costando más de $4,3 millones debido a los intereses y costos asociados.
Desde el lado del ahorro, la firma señaló que, a pesar de las altas tasas que ofrecen los CDT, inmovilizar recursos a 12 o 18 meses antes de los comicios puede ser riesgoso por posibles necesidades imprevistas. Las empresas enfrentan mayores costos de financiamiento de corto plazo, mientras que los hogares sienten la presión en tarjetas de crédito, libranzas y compras a plazos. Además, entre la primera y una posible segunda vuelta, los colombianos deben cumplir con el pago de la prima legal de servicios, que vence a más tardar el 30 de junio, lo que añade una exigencia adicional al presupuesto familiar.
Recomendaciones en medio de la turbulencia
Ante este panorama, Villarruel insistió en que la clave está en revisar la tasa efectiva anual y los costos totales antes de asumir cualquier obligación crediticia, y evitar compromisos financieros que puedan verse afectados por un eventual repunte del dólar o un endurecimiento adicional de las condiciones de crédito. La combinación de una inflación persistente, una tasa de interés de referencia elevada y la incertidumbre electoral configura un escenario donde cada decisión de consumo o inversión debe sopesarse con cuidado, advierten los analistas.
«En crédito, el error más común es mirar solo la cuota. En un escenario de tasas altas, el consumidor debe preguntar cuánto pagará en total, cuál es la tasa efectiva anual y qué costos adicionales tiene la operación; los costos administrativos y los seguros pueden ser más costosos que la propia tasa de interés».
Óscar Villarruel, socio de Crowe Colombia
Con la primera vuelta a la vuelta de la esquina, el mercado permanece atento a cualquier señal que permita despejar el horizonte. La historia reciente muestra que los movimientos cambiarios pueden ser abruptos, y aunque los analistas descartan una repetición exacta de la devaluación de 2022, la sensibilidad del entorno financiero exige cautela tanto a inversionistas como a consumidores. La prima de servicios, los créditos en curso y las proyecciones de gasto familiar quedarán, por ahora, a merced de lo que definan las urnas.












