D’Mar Córdoba Salamanca asumió este miércoles 26 de agosto la dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica (Cnmh) con una declaración contundente: reconoce la existencia del conflicto armado interno, no modificará los informes ya publicados por la entidad y buscará incorporar los relatos de todas las víctimas, incluidas aquellas que hasta ahora no han sido escuchadas. El abogado, designado por el presidente Abelardo de la Espriella mediante el Decreto 1309 del 25 de agosto de 2026, reemplaza en el cargo a Carlos Mario López Rojas, quien se desempeñaba como director encargado.
Su nombramiento había generado una fuerte controversia en diversos sectores políticos y sociales, que lo calificaban de “negacionista” del conflicto armado debido a sus posturas de derecha. Sin embargo, Córdoba salió al paso de las críticas y fijó su posición de manera explícita: “El conflicto armado interno existe y así lo reconoce el ordenamiento jurídico, el artículo tercero común de los Convenios de Ginebra, el Protocolo segundo y la Ley 1448 del 2011. Ninguna de esas normas está en discusión para mí”, afirmó. Y añadió: “He cuestionado el uso político de una categoría jurídica, nunca su existencia, y eso debe quedar muy claro”.
Córdoba Salamanca es abogado de la Universidad Católica de Colombia, con maestría y especialización en Derecho Constitucional. Ha forjado una carrera como periodista, docente y asesor en el Senado, y durante más de veinte años trabajó junto al exministro Fernando Londoño Hoyos en el programa radial La Hora de la Verdad. Para justificar su sensibilidad frente al conflicto, recordó que vivió la violencia en su juventud en el departamento del Guaviare, del cual salió a los 18 años.
Una gestión de inclusión y apertura
El nuevo director aseguró que no viene a desmontar el trabajo acumulado por el Cnmh. “No vengo a modificar, retirar ni reeditar”, sentenció respecto a los informes existentes. Por el contrario, su objetivo es ampliar el archivo de la memoria histórica para que sea más plural. “Vengo a sumar. Hay miles de relatos y de voces que no alcanzaron a entrar”, explicó. En particular, planea recoger testimonios de víctimas de secuestro, reclutamiento forzado, despojo de tierras, así como de miembros de la fuerza pública y de comunidades que, a su juicio, no fueron suficientemente representadas en ejercicios anteriores.
Córdoba también subrayó que no habrá discriminación entre las víctimas. “Aquí no habrá víctimas de primera y de segunda. Mi puerta está abierta a las organizaciones de víctimas, a todas, sin distingo alguno”, declaró. Y puso como meta de su gestión el crecimiento del archivo: “Si al final de esta gestión el archivo es más grande y más plural que hoy, habré entonces cumplido con esta bella misión. No acepto otro examen”.
“Si al final de esta gestión el archivo es más grande y más plural que hoy, habré entonces cumplido con esta bella misión. No acepto otro examen.”
D’Mar Córdoba Salamanca, director del Centro Nacional de Memoria Histórica
El director fundamentó su postura en el artículo 143 de la Ley 1448 de 2011, que prohíbe al Estado imponer una verdad oficial, precepto que, según dijo, lo obliga a garantizar la pluralidad de relatos. Con este respaldo legal, Córdoba busca disipar las dudas sobre su gestión y comenzar a construir puentes con las organizaciones de víctimas que lo observan con escepticismo. Su reto será convertir la controversia inicial en una oportunidad para que el Centro Nacional de Memoria Histórica sea, efectivamente, la casa de todas las memorias del conflicto colombiano.










