Doña Juana en sur de Bogotá procesa escombros de obra para insumos productivos

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El Relleno Sanitario Doña Juana, ubicado en el sur de Bogotá, ha implementado un innovador modelo de gestión y valorización de residuos de construcción y demolición (RCD) desde su Centro de Gerenciamiento de Residuos (CGR), con el objetivo de reincorporarlos como insumos productivos en diversas obras. Bajo la dirección de Andrea Pérez Cadavid, gerente del CGR Doña Juana, este proceso incluye la clasificación técnica, separación y procesamiento de estos materiales, que se lleva a cabo en la actualidad para enfrentar la crisis de acumulación de basura y el arrojo clandestino en la capital.

El procedimiento comienza con la recepción, catalogación y pesaje de los RCD, seguido de una selección manual, pretratamiento, trituración y cribado mecánico, garantizando la homogeneidad y calidad del material final. Bogotá genera diariamente 6.600 toneladas de residuos, de las cuales solo se aprovecha el 16 por ciento, mientras que existen 23.400 puntos de arrojo clandestino y 478 zonas críticas activas. Además, la ciudad cuenta con 1.100 frentes de obra, y el CGR retira hasta 960 toneladas al día, recibiendo 18.000 toneladas mensuales de arrojo clandestino, de las cuales más de 10.000 toneladas se reincorporan cada mes, equivalentes a 120.000 toneladas al año.

Una respuesta a la crisis de gestión de residuos en Bogotá

En medio de las críticas a la administración distrital por fallas en la recolección y un modelo tradicional centrado en el enterramiento en Doña Juana, expertos destacan la valorización como prioridad. Este enfoque reduce la extracción de recursos naturales, cumple con los estándares del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y se utiliza incluso en el mantenimiento del propio relleno. Los elementos pétreos como hormigón, mampostería, asfalto, cerámicos, arenas y gravas se transforman en agregados reciclados para bases, subbases, arenas y gravas, mientras que plásticos, PVC, madera, cartón, metales y cauchos se envían a cadenas externas de reciclaje. Para residuos grandes superiores a dos metros, se aplica un protocolo específico, disponiendo solo los no aptos en forma final.

«Trabajamos con protocolos claros que aseguran la homogeneidad y la calidad del material final. No se trata solo de triturar escombros, sino de producir insumos confiables para obras y operaciones.»

Andrea Pérez Cadavid, gerente del CGR Doña Juana

Este modelo demuestra un cambio paradigmático en la gestión ambiental de la ciudad. «Esta gestión demuestra que es posible convertir un problema urbano en una solución ambiental. La valorización de los RCD es una pieza clave para una Bogotá más sostenible y responsable con su entorno», afirmó Pérez Cadavid, subrayando el potencial para mitigar la crisis de basura y promover prácticas responsables.

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