Doce soldados heridos en ataque del ELN a batallón en Riohacha, La Guajira

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Un ataque con explosivos contra el Batallón de Infantería Mecanizado N° 6 Cartagena, en Riohacha, dejó doce soldados heridos y desató una fuerte condena por parte de las autoridades regionales y nacionales. El hecho, atribuido al Ejército de Liberación Nacional (ELN), ocurrió mientras los uniformados dormían, según denunció el gobernador de La Guajira, Jairo Alfonso Aguilar, quien calificó la acción como “el atentado más cobarde” registrado en la capital departamental en las últimas dos décadas.

Los explosivos, conocidos como tatucos, fueron lanzados desde una camioneta ubicada a varios cientos de metros del cuartel militar, sin que se produjera contacto directo con la unidad. El ataque no solo afectó a los soldados, sino que también generó alarma en las comunidades indígenas y en la población civil que convive en los alrededores del batallón, zona de alta interacción comunitaria que incluye cercanía con la Universidad de La Guajira, instituciones educativas y proyectos estratégicos de desarrollo energético. “Esto fue una afectación no solo a la población militar, sino también a nuestra población indígena y a las comunidades que conviven alrededor de este sector”, declaró Aguilar.

Las autoridades activaron de inmediato los protocolos de emergencia y trasladaron a los heridos a centros asistenciales. El gobernador informó que se convocaron comités de seguridad y se notificó al Ministerio de Defensa para solicitar el acompañamiento de la cúpula militar. “Estamos viviendo las horas más difíciles en el territorio”, afirmó Aguilar, quien también señaló vacíos en la capacidad de prevención institucional, citando como antecedente la voladura del peaje de Antopino, un caso que aún no tiene resolución judicial. El Ejército Nacional calificó el ataque como acto terrorista y desplegó operaciones para ubicar a los responsables.

Guajira en la mira: grupos armados y contexto electoral

La Guajira enfrenta una compleja situación de seguridad debido a la presencia de múltiples estructuras armadas ilegales, entre ellas el ELN, las disidencias de las Farc y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, también conocidas como Los Pachenca. La región, que comparte frontera directa con Venezuela, cuenta con corredores utilizados para economías ilícitas, lo que dificulta el control total de las zonas rurales por su dispersión geográfica. Este ataque ocurre en un contexto de creciente tensión por la proximidad de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, para las cuales el Ejército tiene dispuestos a más de 4.000 uniformados en el departamento.

El general Hugo Alejandro López, comandante general de las Fuerzas Militares, condenó de manera categórica el atentado. “Condeno de manera categórica el cobarde atentado terrorista registrado en inmediaciones del Batallón Cartagena, una acción criminal que afectó a nuestros soldados y puso en riesgo a la población civil”, manifestó el alto oficial. La acción armada, dirigida a generar un impacto psicológico tanto en la fuerza pública como en la ciudadanía, elevó el nivel de alerta institucional en la región, que no vivía un ataque de esta magnitud en su capital desde hace más de veinte años.

«Este fue el atentado más cobarde que hemos registrado en los últimos tiempos en la capital de La Guajira»

Jairo Alfonso Aguilar, gobernador de La Guajira

Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones para dar con los responsables, la tensión se mantiene en todo el departamento. El gobernador Aguilar insistió en la necesidad de reforzar las medidas de prevención y evitar que hechos como la voladura del peaje de Antopino queden impunes. Con la mirada puesta en los comicios del 31 de mayo, la fuerza pública redobla sus operaciones en un territorio donde la convergencia de grupos armados y la porosa frontera con Venezuela convierten cada acción en un desafío para la institucionalidad.

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