Inés Elena Cano Arboleda, docente de profesión, ha denunciado públicamente la escasez y las demoras en la entrega de medicamentos, insumos y suplementos esenciales para su hija Luna Valentina Suárez Cano, una joven de 22 años diagnosticada con epilepsia refractaria y discapacidad múltiple. Este deterioro en el servicio se atribuye a los cambios implementados en el modelo de atención del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (Fomag), lo que ha generado entregas fraccionadas y tardías que ponen en riesgo la vida de la paciente. El caso, obtenido por Infobae Colombia, resalta las dificultades enfrentadas por la familia a través de tutelas judiciales y visitas a oficinas y farmacias en varios departamentos de Colombia, donde el liderazgo sindical tiene una fuerte presencia en Antioquia.
Los problemas se agudizaron a principios de febrero, cuando Luna Valentina quedó tres días sin sus medicamentos, coincidiendo con el paro docente de 72 horas que culminó el 24 de febrero de 2026. La epilepsia refractaria de la joven requiere un seguimiento farmacológico radical y persistente para controlar las crisis convulsivas, y cualquier interrupción puede desencadenar episodios graves que demandan estabilización prolongada.
Una batalla judicial interminable
Inés Elena Cano Arboleda acumula siete tutelas y más de 80 desacatos en su lucha por garantizar el tratamiento de su hija, un recorrido que evidencia las falencias repetidas en la gestión de medicamentos por parte del Fomag, entidad blanco de múltiples denuncias. Organizaciones sindicales han reportado fallas sistemáticas en la continuidad de tratamientos, exigiendo transparencia al vicepresidente Herman Bayona mediante reportes públicos desglosados de pagos, auditorías y trazabilidad de las entregas. Este caso no es aislado, ya que afecta a docentes y familias en varios departamentos del país, pese a las expectativas generadas por la nueva vicepresidencia en el Fomag, que no ha logrado superar las barreras persistentes.
«Cuando suspenden o retrasan los medicamentos, mi hija se golpea, se muerde, convulsiona. Estabilizarla después es muy difícil».
Inés Elena Cano Arboleda, docente
«Tengo siete tutelas y más de 80 desacatos. No debería ser así. Todo debería estar a tiempo».
Inés Elena Cano Arboleda, docente
«No es un favor, es un derecho. Mi hija no puede esperar».
Inés Elena Cano Arboleda, docente
«Si no le entregan los medicamentos, mi hija se descompensa. Y cuando se descompensa, su vida está en riesgo».
Inés Elena Cano Arboleda, docente
Los sindicatos continúan presionando por soluciones estructurales que aseguren la entrega oportuna de medicamentos, subrayando que se trata de un derecho fundamental y no de una dádiva. Mientras tanto, familias como la de Inés Elena Cano Arboleda siguen en vilo, aguardando que las autoridades del Fomag respondan con acciones concretas para evitar tragedias evitables.















