Francisco Javier Riátiga Rey y Jonathan Leonardo Riátiga Barón se entregaron voluntariamente este jueves 26 de marzo a las 3:30 de la tarde en la Fiscalía Segunda Seccional de Málaga, donde confesaron el homicidio del patrullero Hervin Oswaldo Orduz Pérez, ocurrido el día anterior en la vía San Andrés-Málaga, en la provincia de García Rovira, Santander. El crimen, motivado por una retaliación derivada de un procedimiento policial en 2023, dejó consternada a la comunidad local, ya que el uniformado de 35 años, con 15 años y 7 meses de servicio, fue interceptado en motocicleta junto a su hijo de 4 años, recibiendo múltiples disparos mientras el menor resultó ileso.
Orduz Pérez, quien se encontraba de vacaciones desde el 15 de marzo y prestaba servicio en la estación de Capitanejo, visitaba a su esposa e hijo en San Andrés cuando fue atacado. Las investigaciones avanzadas por la Dijín y la Sijín permitieron vincular rápidamente a los responsables, quienes actuaron por inconformidad con un procedimiento pasado en el que Riátiga Rey resultó herido. La alcaldía había ofrecido una recompensa de hasta 10 millones de pesos por información que llevara a los culpables.
Motivo de la retaliación y confesión
Durante su comparecencia, tanto Francisco Javier Riátiga Rey como Jonathan Leonardo Riátiga Barón admitieron haber tomado justicia por mano propia, en venganza por el incidente de 2023 donde el patrullero había intervenido y dejado herido a uno de ellos, generando descontento con el proceso judicial. La Fiscalía definirá en las próximas horas la situación judicial de los implicados, mientras un consejo de seguridad extraordinario se convocó para analizar el caso.
“tomar justicia por mano propia”
Francisco Javier Riátiga Rey y Jonathan Leonardo Riátiga Barón, durante su comparecencia
“Este hecho lo genera una persona que, al parecer, había sido capturada por el uniformado tiempo atrás y, por retaliación, le quita la vida”
Néstor Arévalo, coronel y comandante de Policía Santander
La comunidad de García Rovira y Santander en general expresa su profundo pesar por la pérdida de Orduz Pérez, un dedicado servidor público cuya muerte resalta los riesgos que enfrentan los uniformados en su labor diaria, en medio de un clima de consternación que exige mayor protección para las fuerzas policiales.












