Dos muertos y un desaparecido en río Magdalena de El Peñón y Magangué, Bolívar

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Tragedia en el río Magdalena dejó dos fallecidos y un desaparecido en incidentes aislados ocurridos en Bolívar durante los primeros días de enero de 2026. El pequeño Zabdiel Martínez Ramos, de seis años, cayó accidentalmente al agua en el sector La Peña, del corregimiento Peñoncito en El Peñón, el pasado 5 de enero, y su cuerpo fue hallado dos días después, el 7. Asimismo, José Armando Acosta de Hoyos, de 26 años, se sumergió para bañarse en el muelle multimodal de Magangué el 6 de enero, donde testigos intentaron rescatarlo sin éxito hasta que uniformados recuperaron su cuerpo. Por otro lado, Yeider Romero Arrieta, de 18 años, se lanzó al agua en una extensión del río en el corregimiento Tolú de Magangué desde el 5 de enero y permanece desaparecido.

Estos accidentes, que suman dos muertes confirmadas y una búsqueda en curso, ocurrieron en diferentes puntos del caudaloso río Magdalena y han conmocionado a las comunidades locales. En el caso del niño Zabdiel, familiares, voluntarios y bomberos iniciaron de inmediato las labores de rastreo, mientras que para Acosta se maneja la hipótesis de un calambre como posible causa de su ahogamiento. La desaparición de Romero mantiene en alerta a las autoridades, que continúan con operativos intensivos en la zona.

Búsquedas coordinadas por múltiples entidades

Las labores de rescate y búsqueda han involucrado a bomberos, uniformados, la Armada de Colombia, Defensa Civil, Infantería de Marina, familiares y la comunidad en general, desplegando esfuerzos desde el momento de los hechos. En todos los casos, las caídas accidentales al río han puesto de manifiesto los riesgos inherentes a estas zonas, donde las corrientes y la profundidad representan un peligro constante para quienes se acercan sin precaución.

Frente a esta situación, las autoridades han instado a la población a extremar medidas de seguridad al aproximarse al río Magdalena, mientras que la comunidad de los corregimientos afectados clama por un incremento en la presencia de salvavidas en los sectores más vulnerables. Estos incidentes subrayan la necesidad de mayor vigilancia y educación preventiva en una región donde el río es parte vital de la vida diaria, pero también un escenario de riesgos imprevisibles.

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